viernes, 3 de abril de 2009

Dioses y monstruos

Brenta Otero, en el diario EL PAÍS de España, nos brinda un relato de como la banda Depeche Mode ha sobrevivido a más de tres décadas de música (con infartos y adicciones incluidas).

http://www.elpais.com/articulo/portada/DIOSES/MONSTRUOS/elppgl/20090403elptenpor_2/Tes

Hay quien usa a Depeche Mode en misa; y países donde su cantante es una deidad. Nos lo cuenta el propio Dave Gahan, a quien apodan El Gato por las veces que ha estado a punto de morir. Presenta un nuevo disco “espiritual” mientras se plantea dejar los escenarios.

"Es como... que te llena", Dice Dave Gahan (Essex, Reino Unido, 1962). Le cuesta describir Sounds of the universe, el nuevo disco con Depeche Mode: "Es un álbum espiritual [larga pausa]. Tiene alma, emociones".

Gahan, que hoy responde trabajosamente —con frases lentas, plagadas de silencios e interjecciones—, no tiene aspecto de preocuparse por llenar almas. Más bien parece un tipo duro de barrio: mirada de infinito hastío, chupa de cuero, anillo de oro, el pelo engominado y rostro curtido. Sin embargo, el cantante de Depeche Mode tuvo la oportunidad de hacer un curso intensivo sobre el alma humana. En 1996, tras una sobredosis, su corazón se paró durante más de un minuto. Los enfermeros lograron reanimarle y devolverle de entre los muertos: "No era una sensación acogedora. Fue algo aterrador", recuerda Gahan. "Sabía que no quería estar ahí, nunca he estado más seguro de algo. Me hizo entender que la vida es algo precioso que se debe usar bien. Que debía estar cerca de mi familia y hacer algo creativo".

Gahan asegura que esta experiencia le ayudó a desintoxicarse de su adicción a la heroína y a labrarse una carrera independiente. Ha lanzado los álbumes en solitario Paper monsters y Hourglass, y firma canciones en Depeche Mode, un rol antes reservado a su compañero Martin Gore. "Martin es mucho más estructurado que yo, pero a mí me gusta ser así. Mis canciones no cobran sentido inmediatamente. Vienen de un sitio emocional y crudo. No sé de dónde. A veces son imágenes, como las de los libros ilustrados que tenía de crío. Todavía me gustan esos cuentos, que ahora leo a mi hija. Con sólo palabras y palabras no consigo mantener la atención, necesito algo visual".

En sus casi tres décadas de trayectoria, Depeche Mode ha publicado 12 discos, de los que ha vendido unas 100 millones de copias. La banda, formada a principios de los años ochenta, todavía levanta pasiones en los rincones más insospechados del planeta. No hay mejor revancha para unos artistas que no siempre son profetas en su tierra. Depeche Mode no tiene su origen en una concienciada y rabiosa ciudad industrial norteña o en localidades de glamour bohemio del sur de Inglaterra: vienen de Basildon (Essex), una zona al norte de Londres tachada de vulgar, objeto de mofa, a la que el resto del país mira por encima del hombro: "Los ingleses piensan que los demás no son civilizados. Crecí rodeado de ese sistema de clases que te repetía que no eras lo suficientemente bueno", afirma Gahan, residente en Nueva York desde hace 12 años. "Cuando era joven nunca hubiera pensado en estar en un lugar como éste", dice señalando la elegante habitación del club privado donde tiene lugar la entrevista. "Mi madre todavía se siente incómoda si viene a este tipo de sitios".

Durante todos estos años, el aspecto de los integrantes de Depeche Mode ha ido cambiando, un alivio para Gahan: "Las fotos antiguas me dan vergüenza ajena. Intentábamos parecer más duros de lo que realmente éramos. La peor época fue cuando me teñí el pelo de blanco". Sin embargo, su sonido, menos susceptible al oleaje de las tendencias, no ha envejecido. Algo que puede achacarse al complejo de Peter Pan de la banda: "Nuestra juventud se resiste a dejar nuestros cuerpos. A veces, delante de mis hijos, me siento inadecuado. Sobre todo del que tiene 16 años. Soy como su amigo raro".

Sounds of the universe aparece después de cuatro años de descanso de la banda. Con él se colocan en un lugar entre el pasado y el futuro, que juega con sonidos retrofuturistas: "Utilizamos equipos analógicos y vintage", explica Gahan. "Martin [Gore] se pasaba el día en eBay, comprando guitarras viejas, artefactos de los años setenta, cajas de ritmos. Cuando llegaban al estudio, las sacábamos de sus cajas y nos poníamos a trabajar. Unas funcionaban; otras, no; pero en muchas ocasiones daban a las canciones una nueva dirección". Según Gahan, los cortes siguen hablando de lo que les ha obsesionado desde sus comienzos: "Siempre abordamos los mismos tres temas: sexo —o deseo—, relaciones humanas y fe".

El líder de Depeche Mode siguió durante años el catecismo de la vida disoluta de estrella del rock. Las arrugas alrededor de sus ojos son muescas de sus adicciones, un intento de suicidio, un infarto en el escenario y varias escaramuzas con la ley. Sus amigos le apodaban El Gato, por todas las vidas que ha gastado. Hoy parece haber encontrado la calma en la Gran Manzana, donde vive junto a su tercera mujer y sus hijos: "Salgo con mi familia y mis amigos. Voy a cenar, a conciertos, al cine, a galerías de arte, que me dan mucha paz. Nunca me aburro. Voy a ver a mi hijo jugar al baloncesto, llevo a mi hija al colegio. Eso me hace feliz".

El cantante procura mantener delimitadas sus facetas de padre y de artista: "Quiero mantener a mis hijos alejados de todo esto. Cuando mi hija era más pequeña me vio durante una actuación y se asustó. Dijo: 'Tú no eres mi papi". Y es que Gahan, en concierto, es gesticulante, convulso e inquieto. Casi un poseído. El 10 de mayo comenzará en Tel Aviv la gira mundial Tour of the universe, con escenografía de su fiel colaborador Anton Corbijn. Sin embargo, es tanta la intensidad que gasta Gahan en vivo que el cantante no sabe si continuará yendo de gira durante mucho más tiempo. "Se necesita mucha energía. A veces pienso que esa noche será la última. No quiero llegar al punto en el que no sea capaz de actuar como normalmente hago. Además, pienso en mis hijos, sobre todo en la niña, que sólo tiene nueve años. Quiero estar cerca cuando empiece a salir con chicos y esas cosas...".

Aunque todavía le faltan algunos años antes de que tenga que abrir la puerta a los novios de su hija, el momento en el que Dave Gahan se retire será una jornada trágica para algunos de sus seguidores. El documental The posters came from the walls, firmado por los artistas Jeremy Deller y Nick Abrahams, explora el extraño mundo de los fans de Depeche Mode. En el metraje se demuestra que Gahan es poco menos que una deidad en Rusia. "Llega a ser como un culto raro", confirma el cantante. "Los fans rusos organizan una manifestación para celebrar mi cumpleaños. Muchos, con el corte de pelo Dave Gahan. Cuando vi las fotos no me lo creía".

Para los jóvenes de los países comunistas, escuchar a Depeche Mode era un acto de rebeldía y de emancipación cultural. "Cuando viajamos al antiguo bloque del Este, la gente nos decía que no estaba permitido escuchar nuestra música. Conseguían nuestros discos mediante cintas piratas. Supongo que nos prohibían por el contenido sadomasoquista de las canciones o la manera en la que mezclamos sexo y religión. Me parece terrorífico. Es sólo música", remarca. Sin embargo, hay quien aparta la lujuria y se queda simplemente con el aspecto religioso. El documental también descubre misas góticas celebradas en la ciudad inglesa de Cambridge que acompañan el servicio con temas de Depeche Mode.

Quizá sus "sonidos del universo", en los que Gahan percibía espiritualidad, respondan a la voluntad de trascendencia que algunos encuentran en la banda. "Alguien puede estar escuchando ahí fuera", comenta Gahan. "Es un buen disco para meter en una caja y lanzar al espacio".

Sounds of the universe sale a la venta el 21 de abril. Depeche Mode actúa el 8 de julio en Valladolid; el 9, en Bilbao, y el 12, en Sevilla.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Obama y el triunfo del mestizaje

Tomado originalmente del diario EL UNIVERSO. Escrito por Martín Santiváñez Vivanco, director del Centro de Estudios para América Latina de la Fundación Maiestas.

http://www.eluniverso.com/2008/11/21/0001/21/D3BEB959CA5E4FE5ADDC4591132D2FCB.html

A Manolo, el dueño del comercio donde compro tarjetas para llamadas internacionales, le fascina Barack Obama. Mientras pago por una “Azul” para comunicarme con el nuevo mundo, me dice, sonriente, que día a día conversa con decenas de inmigrantes que le recuerdan al hawaiano. “Por majos y trabajadores”, sentencia. Yo, por supuesto, le creo.

Aunque no comparto muchas de las premisas ideológicas con las que Barack Obama accede a la Casa Blanca, reconozco el enorme mérito de su triunfo. Con Obama en el poder, millones de seres humanos a lo largo y ancho de la tierra han alcanzado, tras un largo periplo por el desierto, una conquista épica de dimensiones impenetrables. De todas las aberraciones posibles, el racismo es una lacra que ha rebajado a la humanidad al darwinismo social más espantoso. Que un mulato dirija los destinos de este mundo sentado cómodamente en el despacho oval va más allá de la política pedestre y alevosa. Estamos, por fin, ante un caso de metapolítica pura y dura. Desde hace décadas tenemos mestizos en el poder desperdigados por todo el mundo, elegidos democráticamente o aupados por el fusil. Pero con Obama en la Casa Blanca, se forja una nueva frontera. Roma, por fin, ha sido tomada. Y la periferia no tardará en caer.
El mundo se dirige a paso firme hacia el mestizaje. En el futuro, todas las sangres confluirán en un solo torrente impetuoso, gracias al mar de la globalización. Obama es el hijo de la fusión. Como Latinoamérica. Más que pertenecer a una etnia concreta, el nuevo Presidente de los Estados Unidos forma parte de esa raza cósmica que vislumbró el mexicano José Vasconcelos. Así, esta mezcla continua y creciente ha dado como resultado una auténtica síntesis universal, un hecho que nos condiciona a todos y que hoy, merced al triunfo demócrata, se apunta su más importante conquista política.

En España, la síntesis viviente terminará por consolidarse. Cinco millones de inmigrantes vivimos y trabajamos en esta tierra. Negarnos los unos a los otros solo retrasará un hecho indetenible. Hay millones de Obamas caminando por las grandes urbes y los villorrios más escondidos, en Madrid y Barcelona, en Bilbao y Sevilla, en Usera y en Ujué. En todas partes. La integración se implanta por ósmosis, sin necesidad de contratos demagogos, construyendo codo a codo, con los nacidos en la península, una nueva sociedad, más justa libre y solidaria. Hace unos minutos recorría las calles de Pamplona. Me topé con varios rostros idénticos al mío, agotados por el paro y la recesión. Cansados pero felices. Solo nos distingue un acento que poco a poco se va difuminando. Los valores son idénticos. Unos conversaban en voz alta, haciendo suyo el verbo ibérico y las frases propias de esta tierra. Vi, además, a un grupo de niños correteando en el parque. Jugaban a los presidentes. El más morenito –podría ser mi hijo– afirmaba ser Obama. El otro, ZP. Un chinito muy audaz azotaba a José Luis con la rama seca de un árbol. Supuse que era Bush. Hoy, basta dar un paseo por las amplias avenidas de España –ni siquiera por los suburbios– para comprobar hasta qué punto el destino de este país radica en el mestizaje.
Y será, no me cabe ninguna duda, un mestizaje total. No solo racial. También espiritual, valorativo. Como latino me siento profundamente ligado a la madre patria. Los cubanos, mexicanos y sudamericanos que viven y luchan en la hiperpotencia son tan estadounidenses como el que más y hoy, con su voto, han encumbrado a un mestizo. Con el tiempo, el voto hispano será determinante para el bipartidismo español.
Hoy, por supuesto, los partidos políticos de masas emiten señales contradictorias. Por un lado, eligen a unos cuantos extranjeros para congraciarse con el electorado y los aúpan a sus jerarquías condenándolos, de paso, al triste papel de convidados de piedra. Por otro, lanzan sobre la comunidad inmigrante amenazas de reagrupamiento y admoniciones de integración, so pena de expulsión e intolerancia. Ahora bien, ¿qué hubiese sido del partido demócrata si el padre de Obama no hubiera emigrado de Kenia? ¿Los Estados Unidos nos habrían dado esta gran lección de igualdad democrática? Como es obvio, más temprano que tarde la historia de Obama se repetirá en la península.
El patriotismo es una cuestión de voluntad y de gratitud. De corazón. No de papeles y reglamentos. Los inmigrantes tenemos un desafío por delante. Abrazar el mestizaje es el reto de nuestro tiempo. La epopeya de Obama es el triunfo de la síntesis. Y de la inmigración. Todo acabará –o empezará– cuando algún día, aquí, en España, podamos decir, como en Latinoamérica, que el que no tiene de inga tiene de mandinga. Y a mucha honra, faltaba más. Al menos sé que eso le gustaría a Manolo, el que me vende las tarjetas. ¿O no?

viernes, 7 de noviembre de 2008

De parias a héroes

La elección del senador Barack Husseim Obama, parece que no solo causa revuelo en la política y economía mundial, sino tambien en la forma en que el resto del mundo ahora ve a los norteamericanos.
Esto no es nada novedoso, pero esta genialidad de artículo, escrito por John Carlin, trata el tema.
El oiriginal fue publicado en Diario EL TELÉGRAFO, el 7 de noviembre del 2008.
De parias a héroes.
En los últimos ocho años me he encontrado en varias ocasiones con estadounidenses fuera de su país. Me han recordado a los surafricanos blancos cuando salían de viaje en tiempos del apartheid. Sentían vergüenza al enseñar sus pasaportes. Uno los conocía en un bar y a veces mentían al ser preguntados de dónde eran. Decían que eran neozelandeses o australianos.
Algo parecido ha ocurrido con muchos ciudadanos de Estados Unidos durante los años de Bush. Se han sentido parias, avergonzados de su Gobierno, conscientes de que el resto del mundo considera que la política exterior de su país ha sido una plaga para el mundo, guiada no por la madurez y la responsabilidad sino por un espíritu adolescente, paranoico, provinciano y bravucón.
Al conocer por primera vez a viajeros estadounidenses en Barcelona, en Londres o en Ciudad del Cabo estos últimos años lo habitual ha sido detectar en ellos un cierto nerviosismo defensivo. Les ha costado iniciar una conversación sin primero aclarar que ellos no votaron por Bush, que nadie en el mundo les parecía más bobo o aborrecible. Una vez recuerdo que le pregunté a un escritor de Nueva York, de unos 50 años, a quién detestaba más, a Bush o a Osama Bin Laden. Más que ofendido, respondió con rabia. “Are you kidding? Are you kidding?” ¿Estás bromeando? ¿Estás bromeando? No lo estaba, le confesé, un poco aturdido por lo que de repente entendí haber sido el mal gusto de mi pregunta, ya que había transcurrido menos de un año desde el ataque a las Torres Gemelas de su ciudad. Pero no. Me había equivocado. Su respuesta a mi pregunta, tan obvia como correcta para él, era que detestaba mucho más a su presidente que al terrorista.
Hoy esta misma gente, de la que el señor neoyorquino representaba quizá una excesiva caricatura, se siente profundamente orgullosa. Sienten que han emergido de un largo, oscuro y sucio túnel a la luz cristalina del día. Algo parecido a lo que sintieron muchos surafricanos blancos cuando Mandela ganó las elecciones presidenciales de 1994. Varios comentaristas han sugerido que la victoria presidencial de Barack Obama representa “el momento Mandela” de Estados Unidos. Con lo que quieren decir que, de golpe, un amplio sector de la población norteamericana ha reemplazado una opresiva sensación de culpa con una euforia liberadora.
Es un doble triunfo el que están saboreando hoy. Primero, el haber expulsado a los fundamentalistas republicanos de la Casa Blanca. Segundo, el haber elegido como presidente a un hombre que no solo es patentemente brillante, medido y carismático, sino que es negro de padre africano. Una declaración de intenciones más elocuente, una manera más optimista y tajante de cortar con el pasado reciente, imposible.
Ahora serán los que no votaron por Obama los que mentirán cuando viajen al exterior. Dirán que sí lo hicieron.

domingo, 26 de octubre de 2008

Hiperelitismo

Publicado en el UNIVERSO el 24 de octubre del 2008, escrito por Franklin Ramírez, profesor de la FLACSO. Nos explica claramente como se puede mezclar la democracia participativa con la representativa.... Una pequeña lección para los incrédulos.

El original puede encontrarse en:

http://www.eluniverso.com/2008/10/24/0001/21/F635AD7630BD4E9E87E6996F898E9875.html

HIPERELITISMO

Para los sectores radical-democráticos la reciente ratificación constitucional del régimen presidencialista ha sido una frustración. Durante las deliberaciones constitucionales de 1998 la izquierda postuló al menos la necesidad de un modelo semipresidencialista.

Su planteamiento fue largamente desoído.El presidencialismo de Montecristi está atravesado, no obstante, por un elemento que lo diferencia de modelos anteriores: la posibilidad de los ciudadanos de revocar el mandato del mismísimo Presidente. Se trata de uno de los dispositivos de democracia directa –cuando los ciudadanos participan en la vida política sin intermediación de sus representantes– que contempla la nueva Carta Magna.

Los otros son la iniciativa popular normativa (proponer leyes), el referéndum o la consulta popular. El texto fija también instancias de democracia participativa o deliberativa –consejos de planificación, veedurías, etcétera– que ponen en interlocución a la sociedad con las autoridades (lo que las diferencia de la democracia directa) para procurar la incidencia ciudadana en la toma de decisiones y en el control social del Estado.Los sectores radical-democráticos ven aquí una opción de gran potencial emancipatorio. El liberalismo se aterra: en su concepción elitista de la democracia, la participación vuelve ineficiente la administración pública y obliga a los representantes a gobernar junto al pueblo.

Luego de las movilizaciones sociales globales de los años sesenta y setenta, los neoconservadores diseñaron una serie de reformas para contener tal furor ‘democrático’. Se trataba de evitar la politización de las demandas sociales (por lo que se trasladó su procesamiento del Estado al mercado), desplazar la movilización social hacia el voto, y fijar el poder decisorio en unas élites dirigentes seleccionadas cada tanto.

Los enfoques de la gobernabilidad, que redujeron el espacio democrático a los pactos entre partidos escindidos de lo social, impregnaron desde entonces cualquier agenda de reforma política. La Constitución de 1998 bebió de esas tesis.Tales sectores califican como ‘primitivismo participativo’ al conjunto de mecanismos de participación diseñados en Montecristi. No dejan de tener razón: para los primitivos atenienses la democracia se realiza cuando los ciudadanos ejercen real y directamente el poder. Su crítica es, sin embargo, más arrogante: pretenden que el liberalismo es la única fuente normativa de la democracia y que el gobierno representativo expresa en su más alto sentido a la política moderna.

En el pensamiento republicano y socialista, filosofías también portadoras del proyecto democrático, el buen gobierno depende de la implicación cívica de una ciudadanía preocupada con el bien común, el ideal de autogobierno y el control popular de la cosa pública. Representación y participación no se oponen. Su articulación reduce más bien la muy probable autonomización de los gobernantes con respecto a los gobernados.Aunque la participación popular no se decreta, es indudable que en la Constitución hay un germen de democracia radical que solo encontrará su realización en las prácticas efectivas de ciudadanos y colectivos. Al negar tal probabilidad, los neoconservadores se acercan al ‘soberano’ que, dicen ellos, nos gobierna: confían más en el voto que en la organización social.

* Sociólogo. Profesor de FLACSO-Ecuador.

jueves, 9 de octubre de 2008

Bossa Nova

Columna publicada por José Sabat en el diario EL UNIVERSO.
Bossa nova
Este 2008 el mundo recuerda los cincuenta años de Chega de saudade (Basta de nostalgias), la hermosísima canción que se hizo famosa porque dio nacimiento a la bossa nova.
“Si vos regresas, qué cosa más linda, qué cosa loca; porque hay menos peces en el mar que los besos que yo te daría en la boca”. (Es mi propia traducción libre, así que no pidan exactitud milimétrica).
Tom Jobim y Vinicio de Moraes suavizaron la tradicional samba con un toque de jazz y una orquestación “culta”. Así nació una de las mayores contribuciones de América Latina a la cultura occidental. Hasta Frank Sinatra acabó cantando bossa nova: ¿Recuerdan la Chica de Ipanema?¿Cómo pudo un país entonces tan atrasado dar nacimiento a una música tan universal?
Un ingrediente importante fue el contexto político y económico. A mediados de los años cincuenta, Brasil había adoptado el modelo “nacional-desarrollista” que combinaba una mayor intervención del Estado con una agresiva apertura a la inversión extranjera y bastante tolerancia política.
Al frente se puso Juscelino Kubitschek, presidente entre 1955 y 1961. El “señor bossa nova”, como lo llamaban, era un hombre muy educado que se rodeó de científicos, intelectuales y artistas, para construir, entre otras cosas, una ciudad entera, Brasilia, la nueva capital.
Cineastas, médicos, empresarios, maestros, investigadores, toda la clase media profesional se propuso sobrepasar en su medio el nivel de calidad hasta ese momento aceptado. Comenzó entonces el despegue industrial y la modernización del país. Un sentimiento de orgullo nacional se extendió, y los brasileños comenzaron a ver a su nación como la “coisa mais grande do mundo”.
Se han hecho muchas críticas al modelo de Kubitschek, que fortaleció a la clase media y las clases altas pero postergó a los trabajadores y los pobres. Ese rasgo de egoísmo se agudizó luego, cuando una dictadura militar anticomunista asumió el poder en 1964, aunque paradójicamente conservó la propuesta económica del “nacional-desarrollismo”.
Lula es, precisamente, un reflejo de esa postergación de los obreros. Sin embargo, Brasil no sería la octava o novena economía del mundo, y por tanto no tendría tantos obreros y tantos sindicatos, si no fuese por esa fiebre de cultura y excelencia que comenzó con la bossa nova.
Hay estatismos y estatismos. Se puede tener un Estado que se rodea de las lumbreras intelectuales de su tiempo para invertir y transformar con audacia la economía, motivando a la población a ponerse metas que estén por encima de las miserias del día; o se pueden tener gobernantes estatistas que desairan a sus propios colaboradores, los marginan, y se gastan la plata de los contribuyentes en subsidiar la miseria.

martes, 30 de septiembre de 2008

Correa se atornilla

Diario EL TIEMPO de Colombia nos trae una vision externa del proceso de Asamblea Constituyente y los datos obtenidos en referendum.
El original puede encontrarse en:
CORREA SE ATORNILLA
El contundente triunfo obtenido por los partidarios de la nueva Constitución ecuatoriana, encabezados por el presidente Rafael Correa, cambia radicalmente el panorama político de esta nación cercana por motivos de historia y vecindad. La razón es que una vez más vuelve a ganar en América Latina la postura de que es necesario un ejecutivo fuerte, que acumule dentro de su órbita más responsabilidades y mayor capacidad de gestión, en desmedro de los demás poderes públicos. Si bien dicha tendencia les puede preocupar a quienes son partidarios de un mayor equilibrio institucional, lo sucedido confirma que hay nuevos vientos soplando en la región y que estos han tenido lugar en desarrollo de procesos democráticos.

Así sucedió en el caso ecuatoriano, pues tanto la conformación de la Asamblea Constituyente, que trabajó durante la primera mitad del año, como la ratificación de la nueva Carta, fueron el resultado de la voluntad popular. En todo lo sucedido tuvo un peso inmenso la figura de Correa, un líder tan complejo como carismático, quien, además de impulsar un populismo con bases cristianas, se proyecta como una figura fuerte en un país que, en los lustros que acaban de pasar, se caracterizó por una sucesión de presidentes débiles. De hecho, los analistas prevén una fácil victoria del actual mandatario y de su movimiento, Alianza País, si, como parece previsible, tienen lugar elecciones el próximo año.

Por esto, y tal como en la Venezuela de Hugo Chávez, el palacio de Carondelet podría estar habitado por la misma persona hasta bien entrada la próxima década. Parte de la explicación tiene que ver con la inmensa capacidad de Correa de sintonizarse con la opinión, pero tampoco es despreciable el hecho de que la nueva Constitución le da un margen de maniobra mucho más amplio que a sus predecesores. Este incluye desde la posibilidad de tener bajo su égida al Banco Central, la Corte Suprema o los órganos de control, hasta ganar en gobernabilidad gracias al fin del sistema de fragmentación política, que se manifestaba a través de una multitud de partidos pequeños en el Congreso.

No obstante, como todo cheque en blanco, este también tiene peligros potenciales. Uno de ellos es la actitud pendenciera de Correa, quien no ha dudado en avasallar a sus contradictores internos como externos. Por ejemplo, su dura pelea con el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, puede acentuar las tensiones regionales en un territorio dividido entre la costa y la sierra. Pero también decisiones como la de expulsar a compañías como la brasileña Odebrecht, al igual que anuncios sobre el no pago de la deuda externa, han llevado a una paralización de la inversión extranjera y a un alza inmensa del 'riesgo país'. Eso para no hablar de medidas que pueden desembocar en menor libertad de expresión o en un espacio más reducido para la actividad privada, pues Correa es de los que creen que el Estado lo puede hacer todo.

A todas estas, Bogotá tiene que calcular bien sus próximos pasos, con el objetivo inmediato de restablecer las relaciones diplomáticas con Quito, cortadas desde los sucesos del primero de marzo, cuando fue atacado el campamento de 'Raúl Reyes'. A pesar de que el silencio en ambas capitales ha elevado la posibilidad de que los respectivos embajadores regresen a sus sedes, es indudable que hay que trabajar mucho para recuperar la confianza perdida.

Como si eso no fuera suficientemente difícil, pocos olvidan que entre Álvaro Uribe y Rafael Correa hay todo menos química y que la posibilidad de nuevos encontrones seguirá a la orden del día. Pero ese obstáculo no debería impedir que se reanuden los lazos y que ahora sí los dos gobiernos puedan desarrollar iniciativas a favor de las zonas de frontera, que han sido las grandes víctimas de un rompimiento que, a la luz de lo ocurrido el domingo pasado, debería ser superado cuanto antes.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

El estado del mundo

Palabras de Ban Ki-Moon, Secretario de las Naciones Unidas, para la Asamblea General de la ONU. Discurso publicado por diario EL TIEMPO DE COLOMBIA.

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/otroscolumnistas/el-estado-del-mundo_4550252-1

EL ESTADO DEL MUNDO

Todos reconocemos los peligros de hoy. Una crisis financiera global. Una crisis energética global. Una crisis de alimentos global. Las conversaciones sobre comercio colapsaron una vez más.Existen nuevos estallidos de guerra y violencia. El cambio climático amenaza cada vez más claramente nuestro planeta. Decimos que los problemas globales exigen soluciones globales.Pero, ¿hacemos algo? En verdad, hoy, también enfrentamos una crisis diferente -el desafío del liderazgo global-. Están surgiendo nuevos centros de poder y liderazgo -en Asia, América Latina y en todo el mundo recientemente desarrollado-.

En este nuevo mundo, los desafíos son cada vez más los de la colaboración, no la confrontación. Las naciones ya no pueden proteger sus intereses, o mejorar el bienestar de sus pueblos, sin la colaboración del resto.

Sin embargo, veo el peligro de que las naciones miren hacia adentro y no hacia un futuro compartido. Veo el peligro de retroceder en el progreso que hemos realizado, particularmente en el terreno del desarrollo económico y la justicia a la hora de compartir los frutos del crecimiento global.

Sí, el crecimiento global sacó a miles de millones de personas de la pobreza. Sin embargo, si uno está entre los pobres del mundo, nunca habrá sentido la pobreza con tanta crudeza. Sí, nunca se abrazó tan ampliamente el derecho y la justicia internacionales. Sin embargo, quienes viven en países donde se abusa de los derechos humanos nunca han sido tan vulnerables.

Sí, la mayoría de nosotros vive en paz y seguridad. Sin embargo, la violencia se está agravando en muchas naciones: Afganistán, Somalia, la República Democrática del Congo, Irak y Sudán.Sus problemas son parte de la emergencia de desarrollo que enfrentamos. En el último año, el precio del combustible, de los alimentos y de las materias primas subió de manera alarmante. Los países ricos temen por una recesión, mientras que los pobres ya no pueden darse el lujo de comer.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio son parte de la solución. Pero el progreso en esta materia ha sido disparejo. No se cumplieron las promesas. No obstante, hemos logrado lo suficiente como para saber que los objetivos están al alcance.

La ONU es el adalid de los más vulnerables. Cuando acecha el desastre, actuamos. Lo hicimos este año en Haití y otras naciones del Caribe afectadas por los huracanes. Lo hicimos después del ciclón 'Nargis' en Myanmar, donde el desafío hoy es luchar por el progreso político, inclusive, pasos creíbles en materia de derechos humanos y democracia.

Hemos ayudado a la gente afectada por serias inundaciones en el sudeste asiático y por las sequías en el noreste de África, donde 14 millones de personas necesitan ayuda de emergencia. Desde que asumí, he instado a que se tomaran medidas más vigorosas en Somalia. ¿Debemos esperar y ver cómo más niños mueren en la arena?

La crisis de alimentos global no se extinguirá por sí sola. Ahora puede haber desaparecido de los titulares. El año pasado, a esta altura, el arroz costaba 330 dólares la tonelada. Hoy esta cuesta 730 dólares. La gente que solía comprar arroz por bolsa ahora lo hace por puñado. Quienes hacían dos comidas por día ahora se las arreglan con una sola.

La ONU se concentró en que semillas y fertilizantes llegaran a manos de los pequeños agricultores. Buscamos una nueva 'revolución verde' en África. Pero carecemos de nuevos recursos. La comunidad internacional no equiparó las palabras con las acciones.

En Burundi y Sierra Leona, Liberia y Timor Oriental, nuestros recursos están bajo tensión porque las fuerzas de paz de las Naciones Unidas están ayudando a los países a doblar la esquina en busca de la paz. Sin embargo, la diplomacia preventiva de la ONU suele ser fundamental. Vemos los frutos en Nepal, Kenia y, con suerte, en Zimbabue.

De la misma manera, existe una posibilidad real de reunificar a Chipre. En Georgia, las Naciones Unidas pueden ayudar a aliviar las tensiones que resultan del conflicto reciente. En Costa de Marfil, ayudaremos a organizar elecciones antes de fin de año, un avance importante hacia la recuperación y la democracia.

Pero es peligroso pensar que las Naciones Unidas pueden abordar los problemas complejos de hoy sin el pleno respaldo de sus Estados miembros. En Darfur, por caso, enfrentamos un continuo desafío para cumplir los plazos de despliegue. Carecemos de activos y personal críticos. Si no están respaldados por recursos, los mandatos están vacíos.

Y ahora todo nuestro trabajo -financiar el desarrollo, realizar inversión social en países ricos y pobres, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, las fuerzas de paz- está en peligro debido a la crisis financiera global. Es necesario restablecer el orden en los mercados financieros internacionales. Debemos pensar en un nuevo orden económico global, que refleje más plenamente las realidades cambiantes de nuestro tiempo.

Esas realidades instan a una continua acción de las Naciones Unidas en innumerables frentes: combatir la malaria y el sida, reducir la mortalidad materna e infantil, combatir el terrorismo global y asegurar el desarme y la no proliferación nuclear. En la Península Coreana deben implementarse todos los acuerdos de las conversaciones de seis partes, e Irán debe cumplir con las resoluciones del Consejo de Seguridad y cooperar plenamente con la Agencia Internacional de Energía Atómica.

El área de los derechos humanos, por sobre todo, exige nuestra vigilancia. La justicia debe tratarse como un pilar de la paz, la seguridad y el desarrollo. Debemos fomentar "la responsabilidad de proteger". A pesar de las dificultades políticas reales, no podemos permitir que los delitos contra la humanidad no sean castigados.

El cambio climático sigue siendo la cuestión definitoria de nuestra época. Debemos recuperar nuestro dinamismo. Nuestra primera prueba se producirá en tres meses en Poznan (Polonia). Para entonces, necesitamos una visión compartida de un nuevo acuerdo sobre cambio climático global, que reemplace el Protocolo de Kyoto, que caduca en el 2012.

La base de todo el trabajo de las Naciones Unidas es la responsabilidad. Necesitamos cambiar la cultura de la ONU. Debemos volvernos más rápidos, más flexibles y más efectivos -más modernos-. Debemos reemplazar nuestro sistema actual de contratos y condiciones de servicio, que son disfuncionales y desmoralizadores.

Pero los Estados miembros de la ONU también deben asumir responsabilidades. Las resoluciones que exigen operaciones de paz no pueden seguir sancionándose sin las tropas, el dinero y el material necesarios. No podemos enviar personal valiente de la ONU -25 de sus miembros murieron este año- a todo el mundo sin garantizar su seguridad. No podemos reformar esta organización sin los recursos necesarios.

Las incertidumbres de hoy pasarán, pero solo si actuamos con sabiduría y responsabilidad. Al hacerlo, estableceremos el marco de una nueva era de estabilidad y prosperidad global, compartida más amplia y equitativamente.