sábado, 19 de julio de 2008

Infantilismo de izquierda

Columna escrita por Jorge Vivanco para la Revista Vistazo, donde se señalan los grandes errores que ha tenido la izquierda ecuatoriano y sus infantil argumento de apoyo hacia las FARC.
La izquierda latinoamericana en general, ha demostrado que no sabe gobernar; llega al poder luego de luchas muy esforzadas y largas, y habiendo llegado cae, inexperta e ingenua, en las redes de sus adversarios, contra los que había luchado tan denodadamente. Una excepción de esta regla es, desde luego, la izquierda cubana que no ha cedido y allí está la Revolución, a pesar de las acechanzas y de la crisis.

Nuestra izquierda ha dado repetidas muestras de esta actitud llamada infantilismo político; tanto que, por ejemplo, en 1938, habiendo tenido el poder en sus manos, lo entregó a los liberales, que lo primero que hicieron fue sacar a los diputados socialistas a empellón limpio y a bayoneta calada del Congreso, estableciéndose una dictadura derechista con membrete liberal.

Pero lo que no se entiende es la actitud de la izquierda latinoamericana respecto de las FARC, que mantiene por décadas una guerra interna contra el gobierno de Bogotá, a la cual nuestra izquierda da su apoyo indiscriminado, inclusive en este momento en que sufre un verdadero descalabro.

El error fue muy anterior. Apoyó a las FARC a pesar de que este movimiento se había aliado con el narcotráfico y se entregó al terrorismo. Lo primero se probó repetidamente en el Ecuador precisamente: gran parte de los descubrimientos que hacían nuestras Fuerzas Armadas de “campamentos” que habían instalado las FARC a los que siempre llegó cuando estaban vacíos, eran laboratorios para elaborar cocaína; los sembríos de coca en el cordón fronterizo, eran evidentes y fueron la causa por las cuales se produjo el enfrentamiento sobre las fumigaciones aéreas que Colombia decidió hacerlas sin conocimiento del Ecuador, a pesar de que perjudicaban a la salud, la vida y la economía de nuestros colonos en el nororiente. En cuanto al terrorismo, por los secuestros, las FARC han mantenido en vilo al mundo entero, y han sido un mecanismo de chantaje que se hacía públicamente. ¿Qué mayor acto de terrorismo que el secuestro de personas?. Sin embargo, la izquierda latinoamericana apoyó y apoya a las FARC, ¿en nombre de qué?. No se entiende bien esta actitud, salvo que aceptemos la tesis de que la izquierda latinoamericana sufre de un estado crónico de infantilismo.

El presidente Chávez de Venezuela, aprovechó los vínculos con las FARC para obtener la liberación de seis rehenes, lo que exaltó su figura y la empujó como líder regional; pero Colombia le cortó el camino.

Nuestro gobierno, según declaraciones oficiales, apuntó alto: la liberación de Ingrid Betancourt, una especie de Joya de la Corona; se hicieron algunas gestiones que se terminaron abruptamente con el bombardeo colombiano al campamento de Angostura y el rompimiento de relaciones diplomáticas con Bogotá, cuyo gobierno tenía sus propios planes de liberación de Ingrid y 14 rehenes de excepción, mediante una operación militar tan perfecta, que hay la teoría de que no fue tal, sino una simple compra en 20 millones de dólares al comando de las FARC o a la custodia armada de esos rehenes. Si esto ha sucedido, querría decir que la guerrilla ha caído en la más profunda crisis moral, que se ha convertido en una banda de chantajistas de la peor especie. Así, está acabada.

Uno de los sectores que fue parte de la plataforma electoral del actual gobierno, y ahora es uno de sus sustentos políticos, apoya a las FARC; un compromiso doctrinario, según se sostiene, pero en donde no hay doctrina verdadera, puesto que la izquierda ha repudiado y debe repudiar todo acto de terrorismo y de narcotráfico. Tratar de explicar esto por el simple odio que se tiene a Estados Unidos, sería otra de las infantilidades que demuestra nuestra izquierda, sin considerar que se encuentra en la ruta equivocada. La izquierda, a pesar del fracaso del sistema marxista de gobierno y de la caída del llamado mundo socialista, es y será siempre un factor importante en el gobierno de los pueblos: luchar por la justicia social, eso es socialismo. Luchar contra las inequidades, se llama socialismo, tome el membrete que quiera. Una noble misión ciertamente, que no puede ponerse al servicio de movimientos aliados con el narcotráfico y el terrorismo. Ojalá lo que ha sucedido y está sucediendo sirva para que medite la izquierda, rectifique procedimientos y fortifique su política social correctamente orientada.

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