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jueves, 9 de octubre de 2008

Bossa Nova

Columna publicada por José Sabat en el diario EL UNIVERSO.
Bossa nova
Este 2008 el mundo recuerda los cincuenta años de Chega de saudade (Basta de nostalgias), la hermosísima canción que se hizo famosa porque dio nacimiento a la bossa nova.
“Si vos regresas, qué cosa más linda, qué cosa loca; porque hay menos peces en el mar que los besos que yo te daría en la boca”. (Es mi propia traducción libre, así que no pidan exactitud milimétrica).
Tom Jobim y Vinicio de Moraes suavizaron la tradicional samba con un toque de jazz y una orquestación “culta”. Así nació una de las mayores contribuciones de América Latina a la cultura occidental. Hasta Frank Sinatra acabó cantando bossa nova: ¿Recuerdan la Chica de Ipanema?¿Cómo pudo un país entonces tan atrasado dar nacimiento a una música tan universal?
Un ingrediente importante fue el contexto político y económico. A mediados de los años cincuenta, Brasil había adoptado el modelo “nacional-desarrollista” que combinaba una mayor intervención del Estado con una agresiva apertura a la inversión extranjera y bastante tolerancia política.
Al frente se puso Juscelino Kubitschek, presidente entre 1955 y 1961. El “señor bossa nova”, como lo llamaban, era un hombre muy educado que se rodeó de científicos, intelectuales y artistas, para construir, entre otras cosas, una ciudad entera, Brasilia, la nueva capital.
Cineastas, médicos, empresarios, maestros, investigadores, toda la clase media profesional se propuso sobrepasar en su medio el nivel de calidad hasta ese momento aceptado. Comenzó entonces el despegue industrial y la modernización del país. Un sentimiento de orgullo nacional se extendió, y los brasileños comenzaron a ver a su nación como la “coisa mais grande do mundo”.
Se han hecho muchas críticas al modelo de Kubitschek, que fortaleció a la clase media y las clases altas pero postergó a los trabajadores y los pobres. Ese rasgo de egoísmo se agudizó luego, cuando una dictadura militar anticomunista asumió el poder en 1964, aunque paradójicamente conservó la propuesta económica del “nacional-desarrollismo”.
Lula es, precisamente, un reflejo de esa postergación de los obreros. Sin embargo, Brasil no sería la octava o novena economía del mundo, y por tanto no tendría tantos obreros y tantos sindicatos, si no fuese por esa fiebre de cultura y excelencia que comenzó con la bossa nova.
Hay estatismos y estatismos. Se puede tener un Estado que se rodea de las lumbreras intelectuales de su tiempo para invertir y transformar con audacia la economía, motivando a la población a ponerse metas que estén por encima de las miserias del día; o se pueden tener gobernantes estatistas que desairan a sus propios colaboradores, los marginan, y se gastan la plata de los contribuyentes en subsidiar la miseria.

sábado, 19 de julio de 2008

Infantilismo de izquierda

Columna escrita por Jorge Vivanco para la Revista Vistazo, donde se señalan los grandes errores que ha tenido la izquierda ecuatoriano y sus infantil argumento de apoyo hacia las FARC.
La izquierda latinoamericana en general, ha demostrado que no sabe gobernar; llega al poder luego de luchas muy esforzadas y largas, y habiendo llegado cae, inexperta e ingenua, en las redes de sus adversarios, contra los que había luchado tan denodadamente. Una excepción de esta regla es, desde luego, la izquierda cubana que no ha cedido y allí está la Revolución, a pesar de las acechanzas y de la crisis.

Nuestra izquierda ha dado repetidas muestras de esta actitud llamada infantilismo político; tanto que, por ejemplo, en 1938, habiendo tenido el poder en sus manos, lo entregó a los liberales, que lo primero que hicieron fue sacar a los diputados socialistas a empellón limpio y a bayoneta calada del Congreso, estableciéndose una dictadura derechista con membrete liberal.

Pero lo que no se entiende es la actitud de la izquierda latinoamericana respecto de las FARC, que mantiene por décadas una guerra interna contra el gobierno de Bogotá, a la cual nuestra izquierda da su apoyo indiscriminado, inclusive en este momento en que sufre un verdadero descalabro.

El error fue muy anterior. Apoyó a las FARC a pesar de que este movimiento se había aliado con el narcotráfico y se entregó al terrorismo. Lo primero se probó repetidamente en el Ecuador precisamente: gran parte de los descubrimientos que hacían nuestras Fuerzas Armadas de “campamentos” que habían instalado las FARC a los que siempre llegó cuando estaban vacíos, eran laboratorios para elaborar cocaína; los sembríos de coca en el cordón fronterizo, eran evidentes y fueron la causa por las cuales se produjo el enfrentamiento sobre las fumigaciones aéreas que Colombia decidió hacerlas sin conocimiento del Ecuador, a pesar de que perjudicaban a la salud, la vida y la economía de nuestros colonos en el nororiente. En cuanto al terrorismo, por los secuestros, las FARC han mantenido en vilo al mundo entero, y han sido un mecanismo de chantaje que se hacía públicamente. ¿Qué mayor acto de terrorismo que el secuestro de personas?. Sin embargo, la izquierda latinoamericana apoyó y apoya a las FARC, ¿en nombre de qué?. No se entiende bien esta actitud, salvo que aceptemos la tesis de que la izquierda latinoamericana sufre de un estado crónico de infantilismo.

El presidente Chávez de Venezuela, aprovechó los vínculos con las FARC para obtener la liberación de seis rehenes, lo que exaltó su figura y la empujó como líder regional; pero Colombia le cortó el camino.

Nuestro gobierno, según declaraciones oficiales, apuntó alto: la liberación de Ingrid Betancourt, una especie de Joya de la Corona; se hicieron algunas gestiones que se terminaron abruptamente con el bombardeo colombiano al campamento de Angostura y el rompimiento de relaciones diplomáticas con Bogotá, cuyo gobierno tenía sus propios planes de liberación de Ingrid y 14 rehenes de excepción, mediante una operación militar tan perfecta, que hay la teoría de que no fue tal, sino una simple compra en 20 millones de dólares al comando de las FARC o a la custodia armada de esos rehenes. Si esto ha sucedido, querría decir que la guerrilla ha caído en la más profunda crisis moral, que se ha convertido en una banda de chantajistas de la peor especie. Así, está acabada.

Uno de los sectores que fue parte de la plataforma electoral del actual gobierno, y ahora es uno de sus sustentos políticos, apoya a las FARC; un compromiso doctrinario, según se sostiene, pero en donde no hay doctrina verdadera, puesto que la izquierda ha repudiado y debe repudiar todo acto de terrorismo y de narcotráfico. Tratar de explicar esto por el simple odio que se tiene a Estados Unidos, sería otra de las infantilidades que demuestra nuestra izquierda, sin considerar que se encuentra en la ruta equivocada. La izquierda, a pesar del fracaso del sistema marxista de gobierno y de la caída del llamado mundo socialista, es y será siempre un factor importante en el gobierno de los pueblos: luchar por la justicia social, eso es socialismo. Luchar contra las inequidades, se llama socialismo, tome el membrete que quiera. Una noble misión ciertamente, que no puede ponerse al servicio de movimientos aliados con el narcotráfico y el terrorismo. Ojalá lo que ha sucedido y está sucediendo sirva para que medite la izquierda, rectifique procedimientos y fortifique su política social correctamente orientada.

viernes, 20 de junio de 2008

La contracorriente

Una alternativa interesante presentada por Jacobo Velasco, que explica como en Chile se ha podido encontrar un equilibrio entre mantener bajos costos de mano de obra, y dignidad y seguridad laboral. Todo a partir de políticas públicas.
El artículo original puede encontrarse en la revista Vistazo.
Una serie de tendencias y coyunturas han gatillado la discusión en el Ecuador de lo que debiera ser un marco de funcionamiento del mundo laboral tanto a nivel social como político. La experiencia muestra que cuando se mezclan crecimiento económico y diálogo social, el resultado es políticamente legítimo y garantiza un funcionamiento más estable en el tiempo. Ese es el caso de Chile. Ícono de la liberalización económica, desde el regreso a la democracia ha emprendido un proceso de reestructuración del mercado laboral. En los 90 hubo límites que el sector empresarial imposibilitó traspasar. La justificación era el crecimiento económico. Pero, a pesar de dos décadas de crecimiento a tasas anuales superiores al cinco por ciento, la percepción creciente era que dicho crecimiento no se traspasaba a las condiciones de vida de los trabajadores: el promedio de ingresos es más bajo que en países de similar ingreso per cápita; por ende, la desigualdad del ingreso entre los chilenos es una de las más altas en el continente más desigual del orbe; muchas de las pensiones que paga el sistema de jubilaciones son bajas, sobre todo entre las mujeres; a ello se suma un bajo nivel de sindicalización (algo relevante en el país con mayor empleo formal) y de negociación colectiva.

Esta realidad implicó reformas importantes, que se han intensificado en el gobierno de Michelle Bachelet: desde 2001 se implementó un sistema de seguro de desempleo con cobertura de ingresos de hasta 12 meses; hace tres años se emprendió una transformación de los juzgados laborales; en 2007 se aprobó la Ley de Subcontratación, que pone énfasis en los derechos garantizados a los trabajadores y la responsabilidad solidaria por parte de la empresa subcontratista; finalmente, Chile se ha comprometido a convertirse en el primer país sin trabajo infantil en América Latina para 2010. Pero los hitos más importantes tienen que ver con las reformas de pensiones y una transformación del mercado laboral prevista para este año. El aspecto más singular proviene de la gestación de estos cambios: Bachelet convocó a especialistas de todos los sectores, equilibradamente representados, a mesas consultivas para que discutan los pormenores de cada temática en un plazo determinado, luego del cual la Presidenta estructura el conjunto de propuestas en un proyecto de Ley. En el caso de las pensiones (2007-2008), este proceso significó instalar un pilar solidario, en el que el Estado garantiza una pensión mínima universal. Incorpora mecanismos para aumentar la competencia en la industria de las AFP para reducir los costos de administración e introduce bonos a la maternidad, así como una pensión a las amas de casa de los hogares más pobres.

La Comisión de Empleo y Equidad nació de una propuesta del presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, sobre la necesidad de implementar un sueldo ético. Según el prelado, el alto porcentaje de trabajadores con bajos ingresos no podían admitirse en un país con un ingreso per cápita importante. Dejó planteada la necesidad de discutir no solo el resultado sino la estructura del mercado laboral. Si bien la Comisión de Empleo y Equidad terminó su propuesta, no existen acuerdos específicos en cuanto a otros mecanismos que pudieran significar mejoras de la escala salarial.

Empero, se prevén cambios en términos de asegurar derechos y coberturas de las condiciones laborales. Estas reformas no pudieran haberse abordado si la macroeconomía no hubiese estado ordenada. Como principal productor mundial de cobre Chile se ha beneficiado con el aumento del precio.

Ello le ha generado excedentes superiores a los 15 mil millones de dólares. Pero la combinación entre pocos cambios sustanciales en la calidad de vida de la masa de trabajadores y las altas expectativas frente a los ingresos públicos, posibilitó repensar las condiciones en el mercado laboral, por la vía de una arquitectura institucional técnicamente financiable. Los cambios necesarios y ordenados, poniendo énfasis en un sistema de derechos básicos garantizados por la sociedad y el Estado, que provienen de un diálogo social inclusivo, son el mejor ejemplo de un proceso de contrarreforma laboral que será sostenible en el tiempo.