Mostrando entradas con la etiqueta política internacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta política internacional. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de junio de 2008

Irlanda da la puntilla a la Europa política

Hace poco, Irlanda rechazo el Tratado de Lisboa, que es en pocas palabras, una constitución para la Unión Europea. JOSCHKA FISCHER, ex vicecanciller de Alemania, relata como esta negativa de los ciudadanos irlandeses, pone en apuros al proceso de una unión plena en Europa.
El artículo fue publicado originalmente en diario EL PAIS de España.
Ha ocurrido. Después de que Francia y Holanda rechazasen el Tratado Constitucional europeo, el no de Irlanda es el segundo golpe, y probablemente el decisivo, contra una Europa fuerte y unida.

El 12 de junio de 2008 tendrá que ser recordado como un día que hizo historia en Europa. Independientemente de los esfuerzos de rescate que se emprendan, no podrá ocultarse que la Unión Europea ha dejado de ser un actor serio en política exterior en el escenario mundial durante, al menos, 10 años (si no mucho más).

Esto sucede en un momento en el que los problemas de los Balcanes continúan sin resolverse, Estados Unidos experimenta un declive relativo, Rusia recupera fuerza, la política interior de Turquía está empeorando, Oriente Próximo -vecino directo de la UE- amenaza con estallar y el rápido ascenso de China e India como potencias emergentes va a definir la economía y la política del mundo en el futuro.

¡Pobre Europa! Con el referéndum irlandés se ha arrojado de manera ciega e innecesaria a un desastre político. Desde luego, la UE va a seguir existiendo y sus instituciones van a seguir funcionando, para bien o para mal, sobre la base del Tratado de Niza. Pero lo que no veremos ya durante bastante tiempo es una Europa activa, fuerte, capaz de decidir su propio destino.

Cuando medios británicos respetables como Financial Times advierten contra un nuevo psicodrama europeo y piden, en cambio, que se trabaje para obtener una "Europa de los resultados", debemos considerarlo un mal chiste, no una alternativa seria. Ni mimos ni palos nos ayudan a convertir un asno en caballo de carreras, a no ser que estemos secretamente satisfechos con el asno. Y ése es exactamente el problema esencial de Europa: varios miembros no quieren tener más que un asno.

Por el contrario, unas instituciones que ya no funcionan se pueden reformar, y eso es lo que la UE intenta hacer, sin resultados, desde hace 20 años. Desde 1989, la historia ha hecho que la ampliación de la Unión Europea sea indispensable, pero, sin una reforma institucional, la Europa de los 27 no tiene más remedio que ofrecer resultados peores y cada vez más decepcionantes a sus ciudadanos.

¿Qué consecuencias tendrá el referéndum irlandés?

1. El 12 de junio se enterró, por ahora, la posibilidad de una política exterior europea fuerte, tan necesaria dado el estado actual del mundo. Las naciones-Estado volverán a controlar la política exterior. Lo mismo ocurre con la democratización de la UE y, por consiguiente, con una mayor proximidad a los ciudadanos y una mayor aceptación por parte de ellos. Desde esta perspectiva, la decisión irlandesa resulta especialmente grotesca, porque ha rechazado precisamente lo que exigía.

2. La UE se estancará. El proceso de ampliación se aplazará o se detendrá por completo, porque la UE ya no puede admitir a nuevos miembros sobre la base de la constitución de Niza. Los primeros en pagar el precio serán los Balcanes, y luego Turquía.

3. Los miembros pequeños y medianos de la Unión serán los que más caro pagarán el precio de la decisión irlandesa cuando vuelva a nacionalizarse la política exterior. Perderán influencia. No hay nada nuevo en ello si sólo nos detenemos en las políticas exteriores de Francia y Gran Bretaña. Pero el caso de Alemania es distinto. Alemania lleva mucho tiempo contemplando sus intereses estratégicos desde el contexto de una UE integrada. El bloqueo a largo plazo de una UE fuerte tendrá necesariamente que cambiar este punto de vista.

4. Como alternativa a una Unión Europea grande y fuerte, la relación franco-alemana volverá a primer plano. En el futuro, la estrecha cooperación entre estos dos países será, más que nunca, el centro de gravedad de la UE bloqueada. Ahora bien, con el Tratado de Niza eso desembocará en la desintegración interna de la UE y la formación de dos bandos: la UE de la integración y la UE del Mercado Común. En definitiva, dentro de la Unión volverán a surgir en la práctica la vieja Comunidad Económica Europea y el viejo Acuerdo Europeo de Libre Comercio.

5. Dentro de la Unión Europea en general, corre peligro de disminuir la solidaridad. La solidaridad no es una vía de dirección única. Irlanda, uno de los países que más se ha beneficiado en términos materiales de la idea de la unificación europea, ha rechazado esa idea. Por tanto, las negociaciones sobre las transferencias financieras en Europa, que son el núcleo de la solidaridad europea, serán mucho más duras en el futuro que hasta ahora (que ya lo eran bastante). Los países más pobres de la UE saldrán perjudicados.

Todavía existe una mínima posibilidad de evitar el desastre si Irlanda, con su no, se queda aislada dentro de la Unión. De no ser así, deberíamos pensar seriamente si, dentro del marco del Tratado de Niza y la base del Mercado Común, todas las partes implicadas y la propia Europa no estarían mejor con una separación: que los miembros partidarios de la integración política sigan adelante y los que están satisfechos con el Mercado Común se queden atrás.

Esta fórmula funcionó en el caso de la Unión Monetaria. ¿Por qué no con la integración política? En cualquier caso, unas cláusulas amplias de exclusión son mejores que los bloqueos duraderos y la desintegración del proyecto europeo.

Joschka Fischer fue ministro de Exteriores y vicecanciller de Alemania entre 1998 y 2005. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.© Project Syndicate/Institute for Human Sciences, 2008.

El parlamento Europeo

Ártículo publicado por Rómulo López Sabando, respecto a las medidas migratorias tomadas por el parlamento europeo y, la poca memoria histórica que tienen sus representantes. Además de las razones por las que la mayorí de las personas deciden migrar.

Publicado originalmente en el blog Cambiemos Ecuador.
http://www.cambiemosecuador.com/2008/06/el-parlamento-e.html

Arrogancia, e ignorancia de la historia, causan la burda decisión del Parlamento europeo contra los inmigrantes de Latinoamérica y del Tercer Mundo. Pero la emigración “forzada” y la inmigración “no-autorizada” se originan por los “intereses creados” en ambos países.Europa, América y el mundo son resultado de la inmigración. Es propio del ser humano emigrar, que significa salir, e inmigrar entrar. El ser humano es, por naturaleza, nómada, esto es, errante. Busca satisfacer sus necesidades y lograr el mejor entorno de habitabilidad para él y su familia. Los alemanes, portugueses, ingleses, españoles, italianos, franceses, irlandeses, holandeses, árabes, rusos, (descendientes todos de inmigrantes), invadieron América, África, Europa, Asia. Hace 40 años yugoeslavos y españoles invadían Europa en busca de trabajo.
Los inmigrantes han aportado y aportan trabajo, cerebro, riqueza, ciencia, tecnología, cultura, educación, producción, comercio, agricultura. El desarrollo industrial de Europa y su mercado es debido al enorme “consumo” generado por los inmigrantes. Su mano de obra y talentos dinamizan la producción.
Levantar un muro de 3.200 kilómetros en la frontera con México y tipificar como delito a la “permanencia ilegal en su territorio” y atropellar su libertad son un contrasentido grotesco en la historia y desarrollo de EE.UU. y Europa. "The Wall Street” (La Calle del Muro), era un camino de tierra sobre el que los inmigrantes holandeses (no autorizados) construyeron, (1609) un muro que mantenía a las vacas y a los cerdos adentro y a los dueños de las tierras, los indios, afuera, para proteger su asentamiento en Nueva York. La Compañía Holandesa de Indias Occidentales, compró a los indios la isla Manhattan por 24 dólares en telas y bisutería.
Inmigrantes (no autorizados) compraban y vendían pieles, melaza, tabaco, monedas extranjeras y especulaban con tierra ajena. La Bolsa de Valores de New York nace en este “mercado” de productos, negocios, acciones y bonos. “Wall Street” es el centro de finanzas y mercado de valores más dinámico del mundo. Kennedy, Bush, Clinton, McCain y Obama son descendientes de inmigrantes. ¿Habrá algún parlamentario europeo que no descienda de “inmigrantes no autorizados”? Europa es, como Estados Unidos un crisol de todas las nacionalidades y razas. El “sueño americano” es sólo superado por el “pasaporte europeo”. Con el “Muro de la vergüenza” (1961) la URSS asesinaba a los emigrantes que escapaban del socialismo y la Cortina de Hierro, derrumbados el 9 de noviembre de 1989.
La “Muralla China”, construida por esclavos inmigrantes, impedía la inmigración de los “bárbaros Hunos” (“no autorizados”) procedentes de Mongolia. Los muros mentales, físicos, arancelarios, aduaneros, fiscales y policiales, que destruyen el esfuerzo y el trabajo honrado, benefician a pocos y dinamizan la corrupción. Con la reciente eliminación de las visas por el Gobierno de Ecuador, tendremos una avalancha de asiáticos, árabes, iraníes y de África que harán de nuestro país tránsito fugaz hacia los Estados Unidos, en busca de trabajo.
¿Por qué millones, arriesgando su vida, “emigran” a Estados Unidos, a España y a toda Europa, para ser “inmigrantes” parias y despreciados? ¿Por qué los pobres del mundo no emigran a Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Medio Oriente, Paraguay, Uruguay y sí a Estados Unidos, Europa y Asia? Porque, pese a las leyes perversas del Parlamento europeo y muros antiinmigrantes de Estados Unidos, encuentran trabajo, educación, bienestar y se pueden realizar como seres humanos.
¿Por qué los gobiernos de los países del Tercer Mundo no generan ese bienestar, trabajo y libertad que buscan nuestros emigrantes en el Primer Mundo?

Obama y el cambio

Editorial de Carlos Alberto Montaner, que nos explica claramente, a través de la campaña hacia la presidencia del candidato Obama, como las sociedades no necesitan élites o líderes salvadores, para avanzar hacia el desarrollo, sino procesos sociales que sean reafirmados por la presencia de ciertas personas en la presidencia.
Originalmente publicado en diario EL COMERCIO de Ecuador

Ted Sorensen, uno de los ideólogos del gobierno de John F. Kennedy, dijo que tal vez la elección de un presidente católico en 1960 era más difícil que la de un afroamericano en 2008. Puede ser. Pero la sociedad americana se ha movido desde su fundación a fines del XVIII: la apertura y asimilación progresiva de todos los grupos étnicos, de todas las tendencias culturales y de las diversas minorías. EE.UU. es una sociedad en perpetua y acelerada expansión. Lo explicó muy bien el premio Nobel Douglass North en un ensayo reciente: EE.UU., sin proponérselo, inventó para el mundo la ‘sociedad de acceso abierto’ basada en la competencia y la subordinación a la ley.
La combinación de ambos elementos ha generado, por una punta, la renovación permanente de la élite dirigente en el terreno político, y, por la otra, un desarrollo tecnológico y científico que produce increíble riqueza. Tras el ejemplo estadounidense siguieron otros países de ‘acceso abierto’. Dada esta perspectiva, Obama no traerá cambio: él es el producto de los cambios. En apenas medio siglo, los afroamericanos pasaron de luchar por un puesto en la parte delantera del autobús a la conquista del despacho presidencial en la Casa Blanca. Lo que define que la principal función del jefe del Estado no es guiar a los estadounidenses en una dirección elegida por él o su partido, sino perfeccionar las instituciones -y facilitar los mecanismos que hacen posible que las personas compitan en un clima justo para que el conjunto de la sociedad evolucione como consecuencia de las decisiones que toman todos los días millones de personas. Esto se entiende mal en el exterior. Leo que los españoles votarían abrumadoramente por Obama si pudieran participar en las elecciones. Y esa misma fue la impresión que tuve tras recorrer recientemente varios países latinoamericanos: prefieren a Obama. ¿Por qué?
Por la imagen negativa de Estados Unidos que prevalece en el mundo. Sin matizar, sin detenerse a comparar, ven al país como una potencia imperial manejada por las grandes corporaciones económicas, que consume una parte sustancial de las riquezas mundiales, ensucia la atmósfera y los océanos, margina a los pobres. Exactamente la imagen que proyectan Michael Moore en sus documentales y buena parte del establishment académico norteamericano en sus publicaciones universitarias.Para el mundo, cuando Obama dice que va a cambiar el país fuera de las fronteras americanas se le percibe como un revolucionario que terminará con los abusos de la CIA y el Fondo Monetario, retirará a las tropas acantonadas en el extranjero, someterá al orden a las multinacionales, cuidará del medio ambiente al costo que sea y gobernará para los pobres.¿Qué ocurrirá si Obama llega a la Casa Blanca? Prácticamente nada de lo que sueñan los simpatizantes de Obama en el exterior. Como tampoco el católico Kennedy introdujo un cambio fundamental en los 1000 días que gobernó.

viernes, 20 de junio de 2008

Desencuentros económicos

Artículo de Sergio Muñoz Bata en Diario El Tiempo de Colombia, acerca de las reformas económicas propuestas por el candidato democráta y el candidato republicano que compiten para la presidencia de los Estados Unidos.

Artículos original de Diario El Tiempo.
http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/sergiomuozbata/ARTICULO-WEB-PLANTILLA_NOTA_INTERIOR-4311584.html

Para la inmensa mayoría de los votantes estadounidenses, más que la guerra en Irak, el terrorismo, la inmigración o el cuidado de la salud, el factor de mayor peso en su decisión el día de la elección presidencial será su percepción sobre el estado de la economía.

Y esto sucede en el marco de una elección que revive el viejo debate acerca del papel del Estado en la economía con John McCain favoreciendo la ortodoxia capitalista que ha sido tradicional en el Partido Republicano y abogando por que sean las fuerzas del mercado las que determinen el manejo de la economía, por la disminución del gobierno y por la reducción de los impuestos; y con Barack Obama convencido de que de haberse dado una mayor inversión gubernamental en salud pública, educación, energía e infraestructura durante los últimos ocho años se podría haber
mitigado el terrible impacto económico que han sufrido las familias pobres y de la clase media.

Para McCain es evidente que el país entero ha prosperado y aunque reconoce que los problemas derivados de la crisis hipotecaria, así como los altibajos en el mercado de valores, han creado cierta incertidumbre, está convencido de que hoy los americanos están mejor que hace ocho años.

Obama no sólo acusa a George W. Bush de ser directamente responsable del deterioro económico que sufre el país al implementar políticas impositivas que favorecen a los ricos y de sucumbir al poder de los cabilderos que aprovechan la laxitud de las regulaciones en vigor para enriquecer aún mas a las corporaciones, sino que vaticina que un triunfo de su oponente significaría cuatro años más de lo mismo.

McCain, quien en un principio se opuso a los recortes de los impuestos que Bush impuso, ahora respalda su permanencia. Y si bien en un principio se opuso a la intervención del gobierno para ayudar a los afectados por la crisis hipotecaria, últimamente ha dicho que consideraría tomar algunas medidas para mitigar sus efectos.

Obama propuso crear un fondo multimillonario para prevenir la pérdida de viviendas, así como la condonación de impuestos y cuotas a los 10 millones de personas afectadas por la crisis. Sostendría los recortes impositivos a las familias con ingresos menores a los 250 mil dólares anuales y eliminaría el impuesto a los ancianos con sueldos inferiores a los 50 mil dólares anuales.

Respecto a las reformas del seguro social, McCain favorece su privatización y recortaría beneficios antes que aumentar impuestos para sostenerlo. Y en lo referente al seguro de salud, ha dicho que privilegiaría soluciones individuales que compitan en el mercado para bajar costos; que no apoyaría la universalización del seguro médico, pero ofrecería incentivos a quienes lo procuraran.

Obama, por su parte, se opone a la privatización del seguro social y al recorte de beneficios. Propone que quienes mayores ingresos reciben paguen más al fondo común y contempla mayor intervención del gobierno para obligar a las compañías a ofrecer coberturas más accesibles económicamente. También ha prometido que establecería el seguro universal para niños y niñas.

Si medimos las propuestas de los candidatos frente al desempeño de la economía durante los últimos años y tomamos en consideración el desmesurado aumento de los precios del petróleo, el desastre hipotecario en la vivienda, el crecimiento del desempleo, el deterioro de los salarios reales de los trabajadores y la pésima cobertura de los servicios de salud pública, es evidente que la percepción de ese 88 por ciento de los votantes entrevistados por el Pew Center y del candidato demócrata está más apegada a la realidad que la del candidato republicano.