Artículo de Sergio Muñoz Bata en Diario El Tiempo de Colombia, acerca de las reformas económicas propuestas por el candidato democráta y el candidato republicano que compiten para la presidencia de los Estados Unidos.
Artículos original de Diario El Tiempo.
http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/sergiomuozbata/ARTICULO-WEB-PLANTILLA_NOTA_INTERIOR-4311584.html
Para la inmensa mayoría de los votantes estadounidenses, más que la guerra en Irak, el terrorismo, la inmigración o el cuidado de la salud, el factor de mayor peso en su decisión el día de la elección presidencial será su percepción sobre el estado de la economía.
Y esto sucede en el marco de una elección que revive el viejo debate acerca del papel del Estado en la economía con John McCain favoreciendo la ortodoxia capitalista que ha sido tradicional en el Partido Republicano y abogando por que sean las fuerzas del mercado las que determinen el manejo de la economía, por la disminución del gobierno y por la reducción de los impuestos; y con Barack Obama convencido de que de haberse dado una mayor inversión gubernamental en salud pública, educación, energía e infraestructura durante los últimos ocho años se podría haber
mitigado el terrible impacto económico que han sufrido las familias pobres y de la clase media.
Para McCain es evidente que el país entero ha prosperado y aunque reconoce que los problemas derivados de la crisis hipotecaria, así como los altibajos en el mercado de valores, han creado cierta incertidumbre, está convencido de que hoy los americanos están mejor que hace ocho años.
Obama no sólo acusa a George W. Bush de ser directamente responsable del deterioro económico que sufre el país al implementar políticas impositivas que favorecen a los ricos y de sucumbir al poder de los cabilderos que aprovechan la laxitud de las regulaciones en vigor para enriquecer aún mas a las corporaciones, sino que vaticina que un triunfo de su oponente significaría cuatro años más de lo mismo.
McCain, quien en un principio se opuso a los recortes de los impuestos que Bush impuso, ahora respalda su permanencia. Y si bien en un principio se opuso a la intervención del gobierno para ayudar a los afectados por la crisis hipotecaria, últimamente ha dicho que consideraría tomar algunas medidas para mitigar sus efectos.
Obama propuso crear un fondo multimillonario para prevenir la pérdida de viviendas, así como la condonación de impuestos y cuotas a los 10 millones de personas afectadas por la crisis. Sostendría los recortes impositivos a las familias con ingresos menores a los 250 mil dólares anuales y eliminaría el impuesto a los ancianos con sueldos inferiores a los 50 mil dólares anuales.
Respecto a las reformas del seguro social, McCain favorece su privatización y recortaría beneficios antes que aumentar impuestos para sostenerlo. Y en lo referente al seguro de salud, ha dicho que privilegiaría soluciones individuales que compitan en el mercado para bajar costos; que no apoyaría la universalización del seguro médico, pero ofrecería incentivos a quienes lo procuraran.
Obama, por su parte, se opone a la privatización del seguro social y al recorte de beneficios. Propone que quienes mayores ingresos reciben paguen más al fondo común y contempla mayor intervención del gobierno para obligar a las compañías a ofrecer coberturas más accesibles económicamente. También ha prometido que establecería el seguro universal para niños y niñas.
Si medimos las propuestas de los candidatos frente al desempeño de la economía durante los últimos años y tomamos en consideración el desmesurado aumento de los precios del petróleo, el desastre hipotecario en la vivienda, el crecimiento del desempleo, el deterioro de los salarios reales de los trabajadores y la pésima cobertura de los servicios de salud pública, es evidente que la percepción de ese 88 por ciento de los votantes entrevistados por el Pew Center y del candidato demócrata está más apegada a la realidad que la del candidato republicano.
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