martes, 24 de junio de 2008

Irlanda da la puntilla a la Europa política

Hace poco, Irlanda rechazo el Tratado de Lisboa, que es en pocas palabras, una constitución para la Unión Europea. JOSCHKA FISCHER, ex vicecanciller de Alemania, relata como esta negativa de los ciudadanos irlandeses, pone en apuros al proceso de una unión plena en Europa.
El artículo fue publicado originalmente en diario EL PAIS de España.
Ha ocurrido. Después de que Francia y Holanda rechazasen el Tratado Constitucional europeo, el no de Irlanda es el segundo golpe, y probablemente el decisivo, contra una Europa fuerte y unida.

El 12 de junio de 2008 tendrá que ser recordado como un día que hizo historia en Europa. Independientemente de los esfuerzos de rescate que se emprendan, no podrá ocultarse que la Unión Europea ha dejado de ser un actor serio en política exterior en el escenario mundial durante, al menos, 10 años (si no mucho más).

Esto sucede en un momento en el que los problemas de los Balcanes continúan sin resolverse, Estados Unidos experimenta un declive relativo, Rusia recupera fuerza, la política interior de Turquía está empeorando, Oriente Próximo -vecino directo de la UE- amenaza con estallar y el rápido ascenso de China e India como potencias emergentes va a definir la economía y la política del mundo en el futuro.

¡Pobre Europa! Con el referéndum irlandés se ha arrojado de manera ciega e innecesaria a un desastre político. Desde luego, la UE va a seguir existiendo y sus instituciones van a seguir funcionando, para bien o para mal, sobre la base del Tratado de Niza. Pero lo que no veremos ya durante bastante tiempo es una Europa activa, fuerte, capaz de decidir su propio destino.

Cuando medios británicos respetables como Financial Times advierten contra un nuevo psicodrama europeo y piden, en cambio, que se trabaje para obtener una "Europa de los resultados", debemos considerarlo un mal chiste, no una alternativa seria. Ni mimos ni palos nos ayudan a convertir un asno en caballo de carreras, a no ser que estemos secretamente satisfechos con el asno. Y ése es exactamente el problema esencial de Europa: varios miembros no quieren tener más que un asno.

Por el contrario, unas instituciones que ya no funcionan se pueden reformar, y eso es lo que la UE intenta hacer, sin resultados, desde hace 20 años. Desde 1989, la historia ha hecho que la ampliación de la Unión Europea sea indispensable, pero, sin una reforma institucional, la Europa de los 27 no tiene más remedio que ofrecer resultados peores y cada vez más decepcionantes a sus ciudadanos.

¿Qué consecuencias tendrá el referéndum irlandés?

1. El 12 de junio se enterró, por ahora, la posibilidad de una política exterior europea fuerte, tan necesaria dado el estado actual del mundo. Las naciones-Estado volverán a controlar la política exterior. Lo mismo ocurre con la democratización de la UE y, por consiguiente, con una mayor proximidad a los ciudadanos y una mayor aceptación por parte de ellos. Desde esta perspectiva, la decisión irlandesa resulta especialmente grotesca, porque ha rechazado precisamente lo que exigía.

2. La UE se estancará. El proceso de ampliación se aplazará o se detendrá por completo, porque la UE ya no puede admitir a nuevos miembros sobre la base de la constitución de Niza. Los primeros en pagar el precio serán los Balcanes, y luego Turquía.

3. Los miembros pequeños y medianos de la Unión serán los que más caro pagarán el precio de la decisión irlandesa cuando vuelva a nacionalizarse la política exterior. Perderán influencia. No hay nada nuevo en ello si sólo nos detenemos en las políticas exteriores de Francia y Gran Bretaña. Pero el caso de Alemania es distinto. Alemania lleva mucho tiempo contemplando sus intereses estratégicos desde el contexto de una UE integrada. El bloqueo a largo plazo de una UE fuerte tendrá necesariamente que cambiar este punto de vista.

4. Como alternativa a una Unión Europea grande y fuerte, la relación franco-alemana volverá a primer plano. En el futuro, la estrecha cooperación entre estos dos países será, más que nunca, el centro de gravedad de la UE bloqueada. Ahora bien, con el Tratado de Niza eso desembocará en la desintegración interna de la UE y la formación de dos bandos: la UE de la integración y la UE del Mercado Común. En definitiva, dentro de la Unión volverán a surgir en la práctica la vieja Comunidad Económica Europea y el viejo Acuerdo Europeo de Libre Comercio.

5. Dentro de la Unión Europea en general, corre peligro de disminuir la solidaridad. La solidaridad no es una vía de dirección única. Irlanda, uno de los países que más se ha beneficiado en términos materiales de la idea de la unificación europea, ha rechazado esa idea. Por tanto, las negociaciones sobre las transferencias financieras en Europa, que son el núcleo de la solidaridad europea, serán mucho más duras en el futuro que hasta ahora (que ya lo eran bastante). Los países más pobres de la UE saldrán perjudicados.

Todavía existe una mínima posibilidad de evitar el desastre si Irlanda, con su no, se queda aislada dentro de la Unión. De no ser así, deberíamos pensar seriamente si, dentro del marco del Tratado de Niza y la base del Mercado Común, todas las partes implicadas y la propia Europa no estarían mejor con una separación: que los miembros partidarios de la integración política sigan adelante y los que están satisfechos con el Mercado Común se queden atrás.

Esta fórmula funcionó en el caso de la Unión Monetaria. ¿Por qué no con la integración política? En cualquier caso, unas cláusulas amplias de exclusión son mejores que los bloqueos duraderos y la desintegración del proyecto europeo.

Joschka Fischer fue ministro de Exteriores y vicecanciller de Alemania entre 1998 y 2005. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.© Project Syndicate/Institute for Human Sciences, 2008.

El parlamento Europeo

Ártículo publicado por Rómulo López Sabando, respecto a las medidas migratorias tomadas por el parlamento europeo y, la poca memoria histórica que tienen sus representantes. Además de las razones por las que la mayorí de las personas deciden migrar.

Publicado originalmente en el blog Cambiemos Ecuador.
http://www.cambiemosecuador.com/2008/06/el-parlamento-e.html

Arrogancia, e ignorancia de la historia, causan la burda decisión del Parlamento europeo contra los inmigrantes de Latinoamérica y del Tercer Mundo. Pero la emigración “forzada” y la inmigración “no-autorizada” se originan por los “intereses creados” en ambos países.Europa, América y el mundo son resultado de la inmigración. Es propio del ser humano emigrar, que significa salir, e inmigrar entrar. El ser humano es, por naturaleza, nómada, esto es, errante. Busca satisfacer sus necesidades y lograr el mejor entorno de habitabilidad para él y su familia. Los alemanes, portugueses, ingleses, españoles, italianos, franceses, irlandeses, holandeses, árabes, rusos, (descendientes todos de inmigrantes), invadieron América, África, Europa, Asia. Hace 40 años yugoeslavos y españoles invadían Europa en busca de trabajo.
Los inmigrantes han aportado y aportan trabajo, cerebro, riqueza, ciencia, tecnología, cultura, educación, producción, comercio, agricultura. El desarrollo industrial de Europa y su mercado es debido al enorme “consumo” generado por los inmigrantes. Su mano de obra y talentos dinamizan la producción.
Levantar un muro de 3.200 kilómetros en la frontera con México y tipificar como delito a la “permanencia ilegal en su territorio” y atropellar su libertad son un contrasentido grotesco en la historia y desarrollo de EE.UU. y Europa. "The Wall Street” (La Calle del Muro), era un camino de tierra sobre el que los inmigrantes holandeses (no autorizados) construyeron, (1609) un muro que mantenía a las vacas y a los cerdos adentro y a los dueños de las tierras, los indios, afuera, para proteger su asentamiento en Nueva York. La Compañía Holandesa de Indias Occidentales, compró a los indios la isla Manhattan por 24 dólares en telas y bisutería.
Inmigrantes (no autorizados) compraban y vendían pieles, melaza, tabaco, monedas extranjeras y especulaban con tierra ajena. La Bolsa de Valores de New York nace en este “mercado” de productos, negocios, acciones y bonos. “Wall Street” es el centro de finanzas y mercado de valores más dinámico del mundo. Kennedy, Bush, Clinton, McCain y Obama son descendientes de inmigrantes. ¿Habrá algún parlamentario europeo que no descienda de “inmigrantes no autorizados”? Europa es, como Estados Unidos un crisol de todas las nacionalidades y razas. El “sueño americano” es sólo superado por el “pasaporte europeo”. Con el “Muro de la vergüenza” (1961) la URSS asesinaba a los emigrantes que escapaban del socialismo y la Cortina de Hierro, derrumbados el 9 de noviembre de 1989.
La “Muralla China”, construida por esclavos inmigrantes, impedía la inmigración de los “bárbaros Hunos” (“no autorizados”) procedentes de Mongolia. Los muros mentales, físicos, arancelarios, aduaneros, fiscales y policiales, que destruyen el esfuerzo y el trabajo honrado, benefician a pocos y dinamizan la corrupción. Con la reciente eliminación de las visas por el Gobierno de Ecuador, tendremos una avalancha de asiáticos, árabes, iraníes y de África que harán de nuestro país tránsito fugaz hacia los Estados Unidos, en busca de trabajo.
¿Por qué millones, arriesgando su vida, “emigran” a Estados Unidos, a España y a toda Europa, para ser “inmigrantes” parias y despreciados? ¿Por qué los pobres del mundo no emigran a Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Medio Oriente, Paraguay, Uruguay y sí a Estados Unidos, Europa y Asia? Porque, pese a las leyes perversas del Parlamento europeo y muros antiinmigrantes de Estados Unidos, encuentran trabajo, educación, bienestar y se pueden realizar como seres humanos.
¿Por qué los gobiernos de los países del Tercer Mundo no generan ese bienestar, trabajo y libertad que buscan nuestros emigrantes en el Primer Mundo?

Obama y el cambio

Editorial de Carlos Alberto Montaner, que nos explica claramente, a través de la campaña hacia la presidencia del candidato Obama, como las sociedades no necesitan élites o líderes salvadores, para avanzar hacia el desarrollo, sino procesos sociales que sean reafirmados por la presencia de ciertas personas en la presidencia.
Originalmente publicado en diario EL COMERCIO de Ecuador

Ted Sorensen, uno de los ideólogos del gobierno de John F. Kennedy, dijo que tal vez la elección de un presidente católico en 1960 era más difícil que la de un afroamericano en 2008. Puede ser. Pero la sociedad americana se ha movido desde su fundación a fines del XVIII: la apertura y asimilación progresiva de todos los grupos étnicos, de todas las tendencias culturales y de las diversas minorías. EE.UU. es una sociedad en perpetua y acelerada expansión. Lo explicó muy bien el premio Nobel Douglass North en un ensayo reciente: EE.UU., sin proponérselo, inventó para el mundo la ‘sociedad de acceso abierto’ basada en la competencia y la subordinación a la ley.
La combinación de ambos elementos ha generado, por una punta, la renovación permanente de la élite dirigente en el terreno político, y, por la otra, un desarrollo tecnológico y científico que produce increíble riqueza. Tras el ejemplo estadounidense siguieron otros países de ‘acceso abierto’. Dada esta perspectiva, Obama no traerá cambio: él es el producto de los cambios. En apenas medio siglo, los afroamericanos pasaron de luchar por un puesto en la parte delantera del autobús a la conquista del despacho presidencial en la Casa Blanca. Lo que define que la principal función del jefe del Estado no es guiar a los estadounidenses en una dirección elegida por él o su partido, sino perfeccionar las instituciones -y facilitar los mecanismos que hacen posible que las personas compitan en un clima justo para que el conjunto de la sociedad evolucione como consecuencia de las decisiones que toman todos los días millones de personas. Esto se entiende mal en el exterior. Leo que los españoles votarían abrumadoramente por Obama si pudieran participar en las elecciones. Y esa misma fue la impresión que tuve tras recorrer recientemente varios países latinoamericanos: prefieren a Obama. ¿Por qué?
Por la imagen negativa de Estados Unidos que prevalece en el mundo. Sin matizar, sin detenerse a comparar, ven al país como una potencia imperial manejada por las grandes corporaciones económicas, que consume una parte sustancial de las riquezas mundiales, ensucia la atmósfera y los océanos, margina a los pobres. Exactamente la imagen que proyectan Michael Moore en sus documentales y buena parte del establishment académico norteamericano en sus publicaciones universitarias.Para el mundo, cuando Obama dice que va a cambiar el país fuera de las fronteras americanas se le percibe como un revolucionario que terminará con los abusos de la CIA y el Fondo Monetario, retirará a las tropas acantonadas en el extranjero, someterá al orden a las multinacionales, cuidará del medio ambiente al costo que sea y gobernará para los pobres.¿Qué ocurrirá si Obama llega a la Casa Blanca? Prácticamente nada de lo que sueñan los simpatizantes de Obama en el exterior. Como tampoco el católico Kennedy introdujo un cambio fundamental en los 1000 días que gobernó.

viernes, 20 de junio de 2008

La época de la ambición

Excelente artículo de Nicholas Kristof, a mi parecer uno de los más inspiradores que trata sobre las distintas actividades en las que laboro.

Se publicó en el diario EL UNIVERSO originalmente.
http://archivo.eluniverso.com/2008/01/30/0001/21/AEAE5C9E7F10440E80A1406428EE2C3F.aspx


A Bill Drayton, el director ejecutivo de una organización llamada Ashoka que apoya emprendedores sociales, le gusta decir que esa gente no reparte peces ni enseña a pescar a las personas, su objetivo es revolucionar la industria pesquera. Si eso suena perdidamente ambicioso, lo es.

Con la campaña presidencial estadounidense a todo lo que da, parecería ser que la forma evidente de cambiar el mundo es por medio de la política.Sin embargo, crecientes cantidades de jóvenes se están metiendo en la refriega y haciendo ellas mismas el trabajo. Son los emprendedores sociales, la respuesta del siglo XXI a los manifestantes estudiantiles de los años sesenta, y son algunas de las personas más interesantes aquí en el Foro Mundial Económico (no solo porque tienen la mitad de la edad de todos los demás).
Andrew Klaber, de 26 años, que se fue de pinta de la Escuela de Administración de Harvard para venir (¡no le digan a sus profesores!), es un ejemplo del emprendedor social. Al terminar su último año universitario, pasó el verano en Tailandia y se horrorizó al ver adolescentes forzadas a prostituirse después de que los padres murieron de sida.Así es que empezó con Huérfanos contra el sida (www.orphansagainstaids.org) que paga gastos relacionados con la educación a cientos de niños que han quedado huérfanos o afectados de alguna otra forma por el sida en países pobres. Él y sus amistades trabajan como voluntarios y cubren costos administrativos de sus propios bolsillos de tal forma que todo el dinero va para los niños.Klaber pudo expandir la organización sin fines de lucro en África por medio de contactos proporcionados por Jennifer Staple, que iba un año antes que él cuando estaban en la universidad. Cuando ella estaba en el último año, fundó una organización en su habitación del dormitorio universitario para reunir viejos anteojos para leer, en Estados Unidos, y embarcarlos a países pobres. Ese grupo, Unidos para la Visión, ha crecido muchísimo, y el año pasado proporcionó atención oftalmológica a 200.000 personas (www.uniteforsigt.org).En los años sesenta, quizá los estadounidenses más admirables fueron los que trabajaron por los derechos civiles y los manifestantes contra la guerra que iniciaron movimientos que transformaron el país.
En los ochenta, las personas más fascinantes fueron los emprendedores como Steve Jobs y Bill Gates, que establecieron compañías y terminaron or revolucionar la forma en la que usamos la tecnología.Hoy en día, los jóvenes más admirables son los emprendedores sociales, los que ven un problema en la sociedad y se remangan las mangas de la camisa para hacerle frente en formas nuevas. A Bill Drayton, el director ejecutivo de una organización llamada Ashoka que apoya emprendedores sociales, le gusta decir que esa gente no reparte peces ni enseña a pescar a las personas, su objetivo es revolucionar la industria pesquera. Si eso suena perdidamente ambicioso, lo es. John Elkington y Pamela Hartigan titularon su libro nuevo sobre los emprendedores sociales: The Power of Unreasonable People (El poder de la gente poco razonable).Las universidades ofrecen ahora clases de empresas sociales, y hay un creciente número de modelos a seguir. Wendy Kopp convirtió su tesis en Princeton en Enseñar en Estados Unidos, y ha tenido muchísimo más impacto en las escuelas que el secretario de educación promedio.
Una emprendedora social aquí es Soraya Salti, una jordana de 37 años que está tratando de transformar el mundo árabe enseñando cómo ser emprendedor. Su organización, Injaz, ahora capacita 100.000 estudiantes árabes cada año para encontrar un nicho de mercado, elaborar un plan empresarial y entonces lanzar y trabajar un negocio.El programa (www.injaz.org.jo) se ha propagado a 12 países árabes y tiene el objetivo de atender un millón de estudiantes este año. Salti argumenta que los emprendedores pueden estimular la economía, dar a los jóvenes un propósito y revitalizar el mundo árabe. En particular, ha aumentado la cantidad de muchachas en el programa, el que ha recibido críticas excelentes y contará con el apoyo de la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos. Mi corazonada es que Salti contribuirá más a la estabilidad y la paz en el Medio Oriente que cualquier cantidad de tanques en Iraq, resoluciones de las Naciones Unidas o reuniones cumbre.“Si se puede captar a los jóvenes y cambiar su forma de pensar, entonces se puede cambiar el futuro”, dijo.
Otro joven con una misión es Ariel Zylbersztejn, un mexicano de 27 años que fundó y dirige una compañía llamada Cinepop que exhibe gratis películas en pantallas inflables en parques públicos. Zylbersztejn se dio cuenta de que el 90 por ciento de los mexicanos no puede pagar el boleto del cine, así es que inició su propio modelo empresarial: vende patrocinios a compañías para que se anuncien ante los miles de espectadores que van gratis al entretenimiento.Zylbersztejn trabaja con organismo de microcréditos y grupos de asistencia social para que hagan que las familias vayan a ver sus películas y ayudarlas a iniciar negocios o probar otras estrategias para superar la pobreza. Cinepop apenas tiene tres años, pero ya son 250.000 personas las que ven películas en pantallas, y su objetivo es llevar el modelo a Brasil, India, China y otros países.
Así es que mientras seguimos la campaña presidencial, no olvidemos que el ganador no será el único que dé forma al mundo. Solo una persona puede llegar a ser el Presidente de Estados Unidos, pero no hay límite alguno a la cantidad de emprendedores sociales que pueden hacer que este planeta sea un lugar mejor.

Desencuentros económicos

Artículo de Sergio Muñoz Bata en Diario El Tiempo de Colombia, acerca de las reformas económicas propuestas por el candidato democráta y el candidato republicano que compiten para la presidencia de los Estados Unidos.

Artículos original de Diario El Tiempo.
http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/sergiomuozbata/ARTICULO-WEB-PLANTILLA_NOTA_INTERIOR-4311584.html

Para la inmensa mayoría de los votantes estadounidenses, más que la guerra en Irak, el terrorismo, la inmigración o el cuidado de la salud, el factor de mayor peso en su decisión el día de la elección presidencial será su percepción sobre el estado de la economía.

Y esto sucede en el marco de una elección que revive el viejo debate acerca del papel del Estado en la economía con John McCain favoreciendo la ortodoxia capitalista que ha sido tradicional en el Partido Republicano y abogando por que sean las fuerzas del mercado las que determinen el manejo de la economía, por la disminución del gobierno y por la reducción de los impuestos; y con Barack Obama convencido de que de haberse dado una mayor inversión gubernamental en salud pública, educación, energía e infraestructura durante los últimos ocho años se podría haber
mitigado el terrible impacto económico que han sufrido las familias pobres y de la clase media.

Para McCain es evidente que el país entero ha prosperado y aunque reconoce que los problemas derivados de la crisis hipotecaria, así como los altibajos en el mercado de valores, han creado cierta incertidumbre, está convencido de que hoy los americanos están mejor que hace ocho años.

Obama no sólo acusa a George W. Bush de ser directamente responsable del deterioro económico que sufre el país al implementar políticas impositivas que favorecen a los ricos y de sucumbir al poder de los cabilderos que aprovechan la laxitud de las regulaciones en vigor para enriquecer aún mas a las corporaciones, sino que vaticina que un triunfo de su oponente significaría cuatro años más de lo mismo.

McCain, quien en un principio se opuso a los recortes de los impuestos que Bush impuso, ahora respalda su permanencia. Y si bien en un principio se opuso a la intervención del gobierno para ayudar a los afectados por la crisis hipotecaria, últimamente ha dicho que consideraría tomar algunas medidas para mitigar sus efectos.

Obama propuso crear un fondo multimillonario para prevenir la pérdida de viviendas, así como la condonación de impuestos y cuotas a los 10 millones de personas afectadas por la crisis. Sostendría los recortes impositivos a las familias con ingresos menores a los 250 mil dólares anuales y eliminaría el impuesto a los ancianos con sueldos inferiores a los 50 mil dólares anuales.

Respecto a las reformas del seguro social, McCain favorece su privatización y recortaría beneficios antes que aumentar impuestos para sostenerlo. Y en lo referente al seguro de salud, ha dicho que privilegiaría soluciones individuales que compitan en el mercado para bajar costos; que no apoyaría la universalización del seguro médico, pero ofrecería incentivos a quienes lo procuraran.

Obama, por su parte, se opone a la privatización del seguro social y al recorte de beneficios. Propone que quienes mayores ingresos reciben paguen más al fondo común y contempla mayor intervención del gobierno para obligar a las compañías a ofrecer coberturas más accesibles económicamente. También ha prometido que establecería el seguro universal para niños y niñas.

Si medimos las propuestas de los candidatos frente al desempeño de la economía durante los últimos años y tomamos en consideración el desmesurado aumento de los precios del petróleo, el desastre hipotecario en la vivienda, el crecimiento del desempleo, el deterioro de los salarios reales de los trabajadores y la pésima cobertura de los servicios de salud pública, es evidente que la percepción de ese 88 por ciento de los votantes entrevistados por el Pew Center y del candidato demócrata está más apegada a la realidad que la del candidato republicano.

La contracorriente

Una alternativa interesante presentada por Jacobo Velasco, que explica como en Chile se ha podido encontrar un equilibrio entre mantener bajos costos de mano de obra, y dignidad y seguridad laboral. Todo a partir de políticas públicas.
El artículo original puede encontrarse en la revista Vistazo.
Una serie de tendencias y coyunturas han gatillado la discusión en el Ecuador de lo que debiera ser un marco de funcionamiento del mundo laboral tanto a nivel social como político. La experiencia muestra que cuando se mezclan crecimiento económico y diálogo social, el resultado es políticamente legítimo y garantiza un funcionamiento más estable en el tiempo. Ese es el caso de Chile. Ícono de la liberalización económica, desde el regreso a la democracia ha emprendido un proceso de reestructuración del mercado laboral. En los 90 hubo límites que el sector empresarial imposibilitó traspasar. La justificación era el crecimiento económico. Pero, a pesar de dos décadas de crecimiento a tasas anuales superiores al cinco por ciento, la percepción creciente era que dicho crecimiento no se traspasaba a las condiciones de vida de los trabajadores: el promedio de ingresos es más bajo que en países de similar ingreso per cápita; por ende, la desigualdad del ingreso entre los chilenos es una de las más altas en el continente más desigual del orbe; muchas de las pensiones que paga el sistema de jubilaciones son bajas, sobre todo entre las mujeres; a ello se suma un bajo nivel de sindicalización (algo relevante en el país con mayor empleo formal) y de negociación colectiva.

Esta realidad implicó reformas importantes, que se han intensificado en el gobierno de Michelle Bachelet: desde 2001 se implementó un sistema de seguro de desempleo con cobertura de ingresos de hasta 12 meses; hace tres años se emprendió una transformación de los juzgados laborales; en 2007 se aprobó la Ley de Subcontratación, que pone énfasis en los derechos garantizados a los trabajadores y la responsabilidad solidaria por parte de la empresa subcontratista; finalmente, Chile se ha comprometido a convertirse en el primer país sin trabajo infantil en América Latina para 2010. Pero los hitos más importantes tienen que ver con las reformas de pensiones y una transformación del mercado laboral prevista para este año. El aspecto más singular proviene de la gestación de estos cambios: Bachelet convocó a especialistas de todos los sectores, equilibradamente representados, a mesas consultivas para que discutan los pormenores de cada temática en un plazo determinado, luego del cual la Presidenta estructura el conjunto de propuestas en un proyecto de Ley. En el caso de las pensiones (2007-2008), este proceso significó instalar un pilar solidario, en el que el Estado garantiza una pensión mínima universal. Incorpora mecanismos para aumentar la competencia en la industria de las AFP para reducir los costos de administración e introduce bonos a la maternidad, así como una pensión a las amas de casa de los hogares más pobres.

La Comisión de Empleo y Equidad nació de una propuesta del presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, sobre la necesidad de implementar un sueldo ético. Según el prelado, el alto porcentaje de trabajadores con bajos ingresos no podían admitirse en un país con un ingreso per cápita importante. Dejó planteada la necesidad de discutir no solo el resultado sino la estructura del mercado laboral. Si bien la Comisión de Empleo y Equidad terminó su propuesta, no existen acuerdos específicos en cuanto a otros mecanismos que pudieran significar mejoras de la escala salarial.

Empero, se prevén cambios en términos de asegurar derechos y coberturas de las condiciones laborales. Estas reformas no pudieran haberse abordado si la macroeconomía no hubiese estado ordenada. Como principal productor mundial de cobre Chile se ha beneficiado con el aumento del precio.

Ello le ha generado excedentes superiores a los 15 mil millones de dólares. Pero la combinación entre pocos cambios sustanciales en la calidad de vida de la masa de trabajadores y las altas expectativas frente a los ingresos públicos, posibilitó repensar las condiciones en el mercado laboral, por la vía de una arquitectura institucional técnicamente financiable. Los cambios necesarios y ordenados, poniendo énfasis en un sistema de derechos básicos garantizados por la sociedad y el Estado, que provienen de un diálogo social inclusivo, son el mejor ejemplo de un proceso de contrarreforma laboral que será sostenible en el tiempo.

Fronteras elásticas en la sociedad del miedo

Artículo publicado en la Revista Pueblos, escrito por Aloia Álvarez Feáns, que nos recuerda las políticas de migración implementadas recientemente por la Unión Europea. Y como las falacias de libertades absolutas se restringen al capital, bienes y servicios.
Los llaman Acuerdos de Asociación Económica, los adornan con palabras como intercambio, solidaridad, cooperación; y nos dicen que a todos benefician: ricos, pobres, europeos, africanos, asiáticos y latinoamericanos. El discurso neoliberal es tan inteligente en su estrategia de autolegitimación que resulta difícil no confiar en las buenas intenciones que de él emanan, máxime si ese discurso se disfraza a la europea. Los políticos y empresarios de uno y otro lado se dan la mano como iguales pretendiendo hacernos creer que juntos capitanean el barco del progreso, en el que cabemos todos. Luego, en otra página del periódico, en otro canal de televisión, otro día cualquiera, cualquier político de la Vieja Europa nos recuerda que en realidad cada cual maneja el suyo, que en el nuestro ya no sube nadie más y que todos estamos conminados a defenderlo con uñas y dientes.

Flores de Colombia, bananos de Ecuador, papayas de Guatemala y anacardos de Senegal; un paraíso tropical a la vuelta de la esquina. Bendita sea la libertad de mercado que satisface nuestras exóticas necesidades. En esta era del libre comercio, las fronteras se diluyen para que frutas y otros productos alimenten nuestros voraces estómagos, por eso cualquier establecimiento de alimentación europeo es hoy un crisol gastronómico. Pero no sólo gastronómico, a uno y otro lado del mostrador las fisonomías también parecen importadas: ojos rasgados, pieles oscuras...

¿Qué está pasando? Los que tienen el poder de la palabra amplificada no nos explican la conexión entre los dos fenómenos, no nos dicen que para poder hacer una rica ensalada de frutas tropicales tendremos que aprender a convivir con el ecuatoriano y la colombiana a quienes robamos el sustento con guante blanco. Es más, nos hacen creer que son ellos los que vienen a robarnos, a amenazar nuestro nuestro presumible estado de bienestar, legitimando así nuestras actitudes de rechazo e intolerancia hacia el otro, el extranjero.

El pasado 14 de abril, Silvio Berlusconi recuperaba el poder perdido dos años atrás en el gobierno italiano. Sus primeras declaraciones, una vez conocidos los resultados de las elecciones presidenciales, se dirigieron a tranquilizar a su electorado ante la que parece ser la principal amenaza a su seguridad: "Cerraremos las fronteras del país y estableceremos más campos [de detención] para identificar a los extranjeros sin empleo". Dos meses antes, durante la campaña electoral española el líder del principal partido de la oposición, Mariano Rajoy, prometía a sus votantes que de alcanzar el poder (lo que finalmente no sucedió) su partido crearía un contrato que los inmigrantes que se instalasen en territorio español deberían firmar, comprometiéndose a seguir una “guía de buenas costumbres” para integrarse adecuadamente en la cultura española. Al día siguiente, un importante cargo de este mismo partido defendía ante los medios de comunicación la propuesta, argumentado que "la mano de obra inmigrante no es cualificada. Ya no hay camareros como los de antes". Y éstas son sólo dos ínfimas muestras de lo que sucede a diario en todos y cada uno de los países de una Unión Europea en plena expansión comercial.

El racismo y la xenofobia en aumento

Una línea imaginaria grabada a sangre y fuego en el inconsciente colectivo. Eso es lo que marca la diferencia entre tú y el otro, nos han dicho. Cualquier parecido que te encuentres con él es un espejismo; tiene cuerpo y mente como tú, sí, pero es más negro, o más pobre, o grita y gesticula demasiado. Así que un buen día, al salir de tu trabajo, que apenas te da para sobrevivir, decides dejarle claro a esa “sudaca” que viaja en “tu” vagón del metro que éste es “tu” país, que si tú no comes, ella tampoco. Y lo haces avalado por tu propio gobierno, por el periódico que ni siquiera lees, por tu compañero en las gradas del estadio de fútbol.

El pasado 7 de octubre una menor de nacionalidad ecuatoriana sufría los golpes e insultos de corte xenófobo que un joven español le propinaba en un transporte público, mientras ella simplemente dormitaba en su asiento. De vez en cuando, casos como éste consiguen romper el filtro mediático y se cuelan de lleno en lo que los medios consideran la “actualidad”, pero éstos son sólo la punta del iceberg. En el Estado español, por ejemplo, el citado es sólo uno de los 4.000 casos de ataques racistas que se producen anualmente, según el último informe de la sección española de Amnistía Internacional, agresiones que permanecen en la oscuridad “porque el gobierno no publica los datos oficiales de estos delitos, algo que sólo ocurre en otros cuatro países de la UE”. Esta “desgana’ de las autoridades”, en palabras de Esteban Beltrán, director de la organización, “ha hecho que España esté a la cola de Europa en la lucha contra el racismo y la xenofobia y que sea de los pocos países europeos sin un organismo nacional ni un plan contra esta clase de agresiones” [1].

De todos modos, en los países que sí cuentan con estos organismos la situación dista mucho de ser ideal. Las conclusiones del informe de 2007 de la Comisión del Consejo de Europa contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) en este sentido son desalentadoras: la xenofobia y el racismo se acentúan en todas las sociedades europeas. En el informe se señala que los discursos políticos de los líderes europeos son el caldo de cultivo para la propagación de ideas xenófobas en la población porque "refuerzan los prejuicios" y avivan "el miedo de la gente a que se derrumbe su modelo de sociedad o a perder su trabajo". Y estos discursos son el pan nuestro de cada día en los medios de comunicación, con una réplica directa en nuestras calles, nuestros bares y nuestras escuelas.

Dice el sociólogo Zygmunt Bauman que "el miedo es más temible cuando es difuso, disperso, poco claro; cuando flota libre, sin vínculos, sin anclas, sin hogar ni causa nítidos; cuando nos ronda sin ton ni son; cuando la amenaza que deberíamos temer puede ser entrevista en todas partes, pero resulta imposible de ver en ningún lugar concreto" [2]. Según la Organización Internacional de Migraciones de la ONU, los latinoamericanos que han salido de sus países en los últimos 10 años son jóvenes, con niveles altos de educación y con altas posibilidades de encontrar trabajo en Europa. Sin embargo, los prejuicios y estereotipos de signo contrario han calado hondo en la opinión pública europea haciéndola cómplice de un racismo institucional que en mayor o menor medida define la Europa de hoy.

Frontera: esa línea elástica sobre la que nuestras mentes hacen equilibrismos un día sí y otro también. Desde el origen de la especie humana nos ha servido para construirnos en oposición al otro, para autopercibirnos como parte de “esto” y no de “aquello”, para dar sentido a nuestro estar en el mundo. Lo bueno y lo malo, lo mío y lo tuyo, lo inocuo y lo peligroso. En función de las realidades o ideas que delimite puede estar más arriba o más abajo, más a la derecha o a la izquierda, pero siempre hay un límite que no se debe traspasar y los artífices de la globalización neoliberal en marcha se encargan de ayudarnos a diario a saber colocarlo en el lugar exacto. El libre mercado se expande por el mundo en proporción inversamente proporcional a la universalización de los derechos. Nos convencen de que éste es el único modelo posible. Y es que, claro, hay fronteras y fronteras.

Aloia Álvarez Feáns forma parte del Consejo de Redacción de Pueblos. Este artículo ha sido publicado originalmente en el nº 431-432 de América Latina en Movimiento, un monográfico titulado: "Unión Europea y Caribe: 500 años después", mayo de 2008.